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Electricidad líquida, la solución ecologista

Un tipo de combustible que no contamina ya se encuentra en desarrollo. Los electrocombustibles también pueden interesar al transporte marítimo o al automóvil.

Parece agua, “huele a vela” y servirá como kerosene para aviones: en pleno desarrollo, los electrocombustibles se presentan como un elemento esencial para descarbonizar el transporte, aunque requieren cantidades astronómicas de electricidad verde para despegar.

Estos carburantes sintéticos, también llamados e-fuels (PtL por sus siglas en inglés: Power to Liquid), se producen combinando hidrógeno, producido a partir de fuentes sin carbono -como las energías renovables o nucleares- y dióxido de carbono (CO2), capturado en el aire o, por el momento, en el humo industrial.

Su combustión es por tanto neutra desde el punto de vista climático, dado que el CO2 que emiten procede de partículas que ya estaban en la atmósfera y no de hidrocarburos extraídos del subsuelo.

“Los combustibles electrónicos son esencialmente electricidad líquida”, explica Tim Boeltken, director ejecutivo de Ineratec, una start-up alemana de 130 empleados, con sede en Karlsruhe, a la vanguardia de esta tecnología.

Sus unidades de producción de electrocarburantes caben en un simple contenedor blanco, como los que transportan los barcos.

En su interior, hay un sistema de tuberías y válvulas, un reactor que combina el hidrógeno y el CO2 en un gas de síntesis (syngas) y otro reactor que transforma el gas en combustible líquido.

Trece unidades, con una capacidad de un megavatio (MW) cada una, pueden producir hasta 350 toneladas de e-fuel por año.

La Unión Europea (UE) se apresta a imponer a las aerolíneas obligaciones graduales de incorporación de combustibles de aviación sostenibles (SAF) al queroseno de las aeronaves. En 2050, el 63% del carburante de aviación tendrá que ser sostenible, del cual al menos un 28% será electrocombustible.

La Academia Francesa de Tecnologías estimó en un informe en 30 millones de toneladas las necesidades europeas en electrocombustibles para la industria aérea y en 400 millones de toneladas en todo el mundo.

Los electrocarburantes también pueden interesar al transporte marítimo o al automóvil.

Es necesario movilizar 37 teravatios hora de electricidad libre de carbono -el 8% de la producción francesa en 2022-, para producir 1 millón de toneladas de kerosene sintético y 670.000 toneladas de e-diésel. Y si los costes de producción de este kerosene sintético bajan, deberían permanecer, 2,5 veces más caros que el querosenoe.

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