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Por Georgina Gonzales / gonzalesg@lmneuquen.com.ar
Vecinos del centro de la ciudad están indignados con la falta de agua en sus casas a metros de una pérdida incesante en la esquina de Carlos H. Rodríguez y Jujuy. Aseguran que hicieron varios llamados al EPAS pero que aún no obtuvieron respuestas.
Norma Quezada vive en Carlos H. Rodríguez al 600. Está enojada porque no puede lavar la ropa, ni regar sus plantas, ni siquiera bañarse.
“Esto no es de ahora, hace años que venimos con esta situación. Llega el verano y ya empiezan los faltantes. Ahora estamos recién en noviembre. ¿Qué nos espera entonces para enero y febrero”, afirmó la mujer quien ayer tuvo regar su higuera y su limonero con agua mineral por miedo a que se le sequen.
Quezada acostumbra a pagar su factura por adelantado, que en el último trimestre superó los mil pesos. Ante la falta del servicio la mujer reclama que le devuelvan la plata.
Esto no es de ahora, hace años que venimos con esta situación. Llega el verano y ya empiezan los faltantes
Su enojo lleva un par de días. El lunes pasado se puso el reloj a las 3 de la madrugada para poder aprovechar el hilo de agua que salía de la canilla, regar y también prender el lavarropas. Anoche directamente no pudo hacer nada de eso ya que nunca salió agua.
Los vecinos contaron que tuvieron que pedir prestado a familiares baños para poder ir a bañarse.
Es el caso de Florencia, quien vive en un edificio en la misma cuadra donde hace dos días que están sin agua. “Ayer me fui a bañar a lo de mi hermana, decí que vive a tres cuadras”, contó la mujer.
Florencia, al igual que Norma, hizo el reclamo al 0800 del EPAS donde les indicaron que mandarían una cuadrilla de trabajo, aunque aún no visitaron sus casas.
Norma está aún menos esperanzada. Contó que con otra vecina visitaron hace dos días la sede del EPAS con intención de reunirse con el presidente, Mauro Millán, pero que les contestaron que no estaba.
“Vivimos entre dos ríos y con el acueducto desde el Mari Menuco. ¿Cómo puede ser que nos falte el agua?”, se preguntó la mujer, quien además contó que irá a la Defensoría del Pueblo para solicitar ayuda.
De la vereda de en frente, en esa cuadra, funciona la Subsecretaría de Seguridad donde comentaron que tienen agua. “A mí me dijeron que cada vez que hay baja presión salta el agua en esa esquina donde hay una boca para que carguen los Bomberos. Vienen y lo arreglan, pero se vuelve a romper a las dos horas”, comentó personal de seguridad de esa dependencia de gobierno.
En la esquina funciona una panadería donde tampoco tienen agua. “Nos vamos arreglando con bidones de agua. Hace cuatro meses pasó lo mismo”, recordó Veronica, empleada del comercio.