Como ocurre en cada verano, especialistas y entes de salud lanzan una serie de recomendaciones para evitar inconvenientes con la exposición al sol, una práctica muy elegida para conseguir un bronceado a tono con la época. El foco de las advertencias está puesto en los posibles daños que puede producir en el organismo, señalando la importancia de cumplir y respetar los tiempos sugeridos. Pese a ello, y a todas las consecuencias que puede ocasionar una mala decisión al respecto, la exposición al sol no siempre es desaconsejada.
Uno de los beneficios no demasiado conocidos de tomar sol es el aporte de vitamina D. “Todas las personas tenemos dos fuentes de vitamina D, la D2 y la D3. La primera se adquiere a través de los alimentos y la segunda y más necesaria se consigue por medio de los rayos del sol y tiene una vida media más larga, es decir que dura más en el organismo antes de degradarse”, explicó el reumatólogo Ramiro Puerta Franchi.
La vitamina D proporciona al organismo una mejor absorción de calcio en el intestino y la mineralización del hueso, permitiendo el mantenimiento de la fuerza muscular y el metabolismo óseo. De acuerdo con este proceso, la luz solar colabora en la prevención, por ejemplo, de la osteoporosis. La clave para lograr una mayor productividad está en la duración de la exposición del cuerpo a los rayos del sol. “En verano se necesitan 5 minutos y en invierno, media hora. En promedio se recomiendan unos 15 minutos diarios, fuera de los horarios pico de radiación solar”, indicó Puerta Franchi. “Se aconseja una breve exposición sin protección, que debe durar la mitad del tiempo que tarda la piel en enrojecerse”, agregó Alicia Bagur, médica osteóloga.
Denominada la vitamina de la “luz del sol”, permite prevenir enfermedades óseas y musculares. A su vez, su deficiencia puede provocar distintos perjuicios, entre ellos los más frecuentes son la osteoporosis -en adultos- y el raquitismo -en niños-. “Como consecuencia de su insuficiencia se altera la absorción de calcio y de fósforo, aunque el calcio se mantiene estable en sangre porque se obtiene del gran reservorio que son los huesos, pero esta situación promueve la descalcificación”, finalizó Bagur.
Como suele decirse, todo en su justa medida. El sol no es un enemigo, pero hay que saber relacionarse con él, sobre todo en estas épocas, cuando sus rayos pueden hacer mucho más daño que en otros momentos del año. Con orden y respeto, exponerse a él queda dicho que tiene sus beneficios.
Tomar sol con precauciones aporta vitamina D, que ayuda a prevenir, por ejemplo, la osteoporosis.
“La marquinha”, una moda peligrosa
“La marquinha” se llama al curioso bronceado que hace furor entre las mujeres. El método consiste en tomar sol durante tres horas por día, casi sin protección, apenas colocándose una cinta aislante que deja la marca del bikini para notar la diferencia de color con el resto del cuerpo. En Río de Janeiro, Erika Romero, de 34 años, fundó su negocio en una terraza del barrio de Realengo. El verano pasado, facturó 25.000 dólares y esta temporada lo duplicará. Por día recibe a 25 mujeres que pelean por una reposera para tomar el sol en la terraza, bajo el cuidado de la esteticista.