El descubrimiento de fósiles de la forma de vida más antigua encontrada fuera del océano podría transformarse en la evidencia de vida más vieja del planeta en aguas termales y pone en duda el origen de la vida, porque este tipo de roca con los primeros organismos que habitaron nuestro planeta aportaría la información sobre el hábitat en el que vivían y por tanto dónde se originaron por primera vez. Los científicos debaten sobre las muestras ya encontradas y establecen sus conclusiones, y mientras unos defienden que se originó en un medio marino, en base a la existencia de fósiles de fumarolas de 2800 a 3500 millones de años de antigüedad, otros se decantan por un medio de agua dulce, soportado por evidencias de vida de hasta hace 3500 millones de años en este ambiente. Los hay incluso que especulan con que la vida pudo llegar desde otro planeta e intentan con su teoría de la panspermia encontrar evidencias que la soporten.
Ahora, científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia presentaron una investigación con nuevos datos sobre los moradores más antiguos hallados hasta la fecha en rocas provenientes de aguas termales continentales. Con más de 3480 millones de años, los nuevos fósiles descubiertos en el Cratón de Pilbara, al noroeste de Australia, permiten la teoría del medio dulceacuícola al adelantar la vida en aguas termales en 3000 millones de años. La investigadora Tara Djokic, coautora de este trabajo, afirmó que sus resultados apoyarían esta postura, “en lugar de la idea más ampliamente discutida de que la vida se desarrolló en el océano y se adaptó a la tierra más tarde”.
En las rocas estudiadas, el equipo de Djokic identificó la presencia de unas formaciones biológicas llamadas estromatolitos creadas por organismos antiguos y otros signos de vida como fósiles de microestromatolitos y burbujas atrapadas en lo que se supone fue una matriz gelatinosa de origen microbiano. La presencia de un tipo de roca llamada geiserita, que se forma en fluidos en ebullición y contiene depósitos de minerales ricos en sílice, asocia por otro lado los fósiles encontrados a un ambiente de aguas termales continentales.
“Esto muestra la gran diversidad de vida del agua dulce terrestre en una época muy temprana de la historia de la Tierra”, aseguró el profesor Van Kranendonk, director del Centro Australiano de Astrobiología y coautor de las investigaciones.
Además del pasado, la implicación científica de este descubrimiento va hacia el futuro: ayudaría a encontrar las pruebas de vida en Marte que tanto se buscan en los proyectos espaciales. El planeta rojo, en el que también se identificaron depósitos de aguas termales de la misma antigüedad que los de Pilbara, podría haber albergado microorganismo similares.
El líder de la investigación
Colaborando con la NASA
Martin Van Kranendonk, uno de los autores de esta investigación, ya es colaborador de la NASA y aconseja sobre los mejores lugares posibles para aterrizar la Misión de Exploración de Marte para el 2020. “Si se puede conservar vida de aguas termales tan antiguas en la historia de la Tierra, entonces existe la posibilidad de que se pueda conservar también en las aguas termales de Marte”, señala el científico. En tanto, en el Centro Australiano de Astrobiología van más allá y sugieren la chance de que la vida pudo haber surgido más de una vez en el universo.