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Entre el teatro y el detrás de cámara

Buenos Aires >  Ricardo Darín anunció que este año se volcará al teatro, de la mano de Norma Aleandro, que lo dirigirá en una versión de “Escenas de la vida conyugal”, de Ingmar Bergman, y que además seguirá trabajando en función de aprender más cuestiones técnicas y narrativas que le permitan dirigir un proyecto cinematográfico propio. “Todavía no tengo un proyecto en concreto, lo que tengo son dos o tres ideas sueltas en la cabeza que van rebotando entre ellas y que sobreviven a cualquier intento de autocensura”, afirmó Darín acerca de su futuro como director, tras la experiencia de “La señal”, el filme que iba a dirigir Eduardo Mignogna y que finalmente él protagonizó y codirigió con Martín Hodara.
 
¿Qué es lo que más te interesa en un rodaje en relación a tu aspiración de ser director?
Ahora estoy especialmente interesado en la parte técnica, porque justamente es mi mayor carencia. He recorrido un camino interesante, pero sé que me falta mucho para hacer solo una película. Gracias a la generosidad de la gente con la que me toca trabajar voy acumulando información y experiencia.
¿Y qué recursos necesitás para dirigir una película?
Creo que para dirigir lo que necesitás es una historia en la cabeza, lo suficientemente clara de principio a fin para que todas las preguntas que te puedan hacer en cualquier momento tengan una respuesta única. Tenés que tener muy claro qué es lo que querés contar y por qué. Ese es el toque.
 
¿Y como actor que proyectos tenés entre manos?
Voy a hacer teatro este año, es algo que vengo masticando desde hace mucho. Me propuse a mí mismo hacer una especie de pausa con respecto al cine, porque hago una película atrás de la otra y no es exactamente lo que me gusta. De noviembre de 2011 hasta ahora hice cuatro películas y eso es una animalada. Es muy desgastante.
 
¿Te vas a alejar un poco del cine?
Si yo elegí alejarme de la televisión y abrazar el cine era por los espacios que creía que tendría entre una película y la otra, para ser un ser humano normal, estar en mi casa, conocer la cara de mis hijos y dedicarme a lo que me gusta: meterme de lleno en un proyecto y después salir de él por completo. A veces no me sale bien, a veces se me juntan muchas cosas. Y además no quiero cansar a la gente.

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