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Tras resistirse durante dos semanas, el Gobierno decidió endurecer el confinamiento cerrando la actividad económica no esencial pero por un periodo muy limitado con el objetivo de evitar el colapso del sistema de salud cuando se esperaba llegar al pico de contagios. El plazo culminó el 9 de abril, con lo que tras los feriados de Semana Santa, España volverá a reabrir algunas fábricas y empresas que “hibernaron” en los últimos días, así como el regreso a la actividad de trabajadores de la construcción, una decisión que no es compartida por algunos expertos y autoridades regionales del país.
En medio de la preocupación por la flexibilización del confinamiento, los ministros de Sanidad, Salvador Illia, y de Interior, Fernando Grande Marlaska, coincidieron en subrayar que el encierro “sigue” y que se tomarán medidas para garantizar la seguridad de la población. “Nos encontramos ante una evidente ralentización de la epidemia. Nos encontramos más cerca de vencer al virus”, pero “el confinamiento continúa como mínimo hasta el 26 de abri”, reiteró Ilia, previendo, como ya adelantó Sánchez, una nueva prórroga, que llevaría la medida de excepción hasta el 10 de mayo.