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El sueño que no pudo cumplir Marixa Balli por un fuerte accidente

Marixa reveló una historia estremecedora en sus redes sociales durante una charla en streaming con Martín Cirio.

Marixa Balli abrió su corazón en diálogo con Martín Cirio durante un streaming que se cargó de emoción al conocer la historia sobre un sueño frustrado que tuvo en su vida producto de un accidente que cambió su vida para siempre. Ese momento trágico le quitó el sueño de ser madre.

Un accidente automovilístico en la ruta 2, ocurrido hace más de 20 años, fue un antes y un después debido a que tuvo que atravesar una etapa compleja de recuperación. En aquel momento tuvo que sufrir un golpe emocional fuerte: allí murió su pareja.

En un extenso relato, Balli relató con emoción: “Cuando yo estuve en terapia intensiva a punto de nada, de no estar en este plano, cuando volví a la luz dije: ‘Guau, no, todo lo que pasé en todo este tiempo fue muy feo y que obvio, gracias a Dios, no le pasa a todo el mundo’. Entonces digo: ‘Si yo vuelvo de algo tan duro, quiero disfrutar’”.

“Obviamente que después de eso no pude quedar embarazada porque yo estaba destrozada. Tuvieron que trabajar mucho en muchos aspectos internamente en mi cuerpo y el hecho de no poder quedar embarazada también me dolió mucho”, contó en detalles sobre los motivos que impidieron tener un hijo.

El trabajo junto a un profesional fueron claves para atravesar una etapa de puro dolor: “Él me sacó con mucho trabajo, con mucha paciencia, comprendiendo cada palabra que yo le decía”.

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Por otra parte, en diálogo con Infobae, le contó: “Tuve que tratarme en terapia muchos años porque no podía sacarme el frío del cuerpo. Solo me pudo tratar un especialista en estos accidentes traumáticos”

“Después de esa situación, siendo tan jovencita, no poder cumplir un gran sueño que era...”, dijo y agregó: “El hecho de no poder quedar embarazada también me dolió mucho”.

En su relato se refirió a la incomprensión social que vivió: “Por eso a veces cuando me dicen: ‘Ay, porque ella no es madre’, las que se sienten que porque son madres son superiores, digo: ‘Bueno, pero vos tendrías que saber por qué yo no soy madre’. No es que quise cuidar el cuerpo y no quise quedar embarazada. No es eso lo que me pasó, fue algo realmente que no estaba en mí, no estaba planeado porque yo era muy pendeja”.

“Me acuerdo absolutamente de cada segundo, cuatro menos cuarto de la mañana, el auto había quedado con las luces totalmente encendidas”, dijo revelando que el auto volcó y dio 19 vueltas. A su vez reveló una situación estremecedora: “Mi pareja agonizó en mis brazos, todos dijeron ‘cómo salió de ese auto’, yo estaba completamente herida, mi cabeza rozó el asfalto. La pasé muy mal, fue muy duro, quedé consciente, salí de esa situación y no sé todavía cómo lo hice”.

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Particularmente, antes de viajar Balli había sentido señales que se mostraron previo al accidente: “Tres o cuatro días antes de que me fuera a Mar del Plata, una peinadora me dijo: ‘Tuve un sueño terrible, te veo a vos con sangre y mucha sangre y también lo veo a Rodrigo (Bueno)’”. A su vez, en el viaje de vuelta le había insistido a su pareja que reduzca la velocidad: “Cuando llegamos a Samborombón, le dije ‘¡frená porque nos matamos en esta curva!’, le pegué un grito tan fuerte que disminuyó, y lo hizo tan sobre la curva que el auto hizo trompos, pero lo pudo enderezar”.

"Sentí el frío de la muerte. Cierro los ojos y me doy cuenta que estaba de cabeza. Cuando abro los ojos para decirle ‘bajemos’ veo todo lo que veo: el auto terminó contra el alambrado del campo. Él murió instantáneamente, estaba agonizando. Nadie sabe cómo pude salir del vehículo. En un momento veo que venía un micro, que paró y yo estaba en shock, pero a la vez entendiendo lo que pasaba. El chofer siguió de largo para avisar en el peaje y a los 40 minutos vino una ambulancia, nadie me reconocía por la sangre, yo estaba tirada encima de él”, confesó afirmando que mientras daba vueltas en el aire se pellizcaba para darse cuenta si estaba viva.

En su relato confesó que su intuición la llevó a rezarle a una estampita: de la virgen: “Cuando paramos en la estación de servicio, saqué la estampita y mientras él estaba cargando nafta yo me puse a rezar. Y mientras leo la oración de la virgencita dije ‘yo no llego a Buenos Aires’ porque yo también tengo un sexto sentido muy desarrollado que a veces me da miedo”.

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