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El programa "Ahora Caigo" gracias al carisma de su conductor, Darío Barassi, y a la espontaneidad de sus participantes, se volvió viral en la tarde de ayer.
El programa Ahora Caigo, que se emite todas las tardes por la pantalla de El Trece, tuvo uno de esos episodios que rápidamente logran hacerse virales gracias al carisma de su conductor, Darío Barassi, y a la espontaneidad de sus participantes.
En esta ocasión, la protagonista fue Solana, una joven de 31 años oriunda de La Plata, que sorprendió a todos no solo por su frescura, sino también por la particularidad de su emprendimiento: es dueña de un sex shop. La situación comenzó como cualquier presentación habitual.
Barassi, fiel a su estilo descontracturado, rompió el hielo con preguntas y chicanas a la concursante. Fue entonces cuando Solana reveló a qué se dedicaba, lo que inmediatamente captó la atención del conductor, generando un intercambio cargado de humor que se extendió a lo largo del programa. “¿Cómo andas Solana? Estás desnuda, por favor, soy un hombre casado, contanos quién sos”, lanzó Barassi, provocando las risas del público presente en el estudio.
La participante no dudó en contar más detalles sobre su vida y su negocio. “Soy Solana de La Plata, tengo 31 años, soy dueña de un sex shop, traje un montón de cosas, traje para Luli también”, expresó, desatando la curiosidad de Barassi, que inmediatamente se acercó hacia Delfina, la hermana de la concursante, quien se encontraba en el estudio acompañándola.
En ese momento, el conductor recordó entre risas: “Ah, pará la hermana la conozco, estuvo jugando. La lencería comestible que estaba exquisita, me la comí yo mismo anoche. A ver, ¿qué me trajeron? Dios Luli, ¿qué van a sacar?”. A partir de allí, se sucedió una secuencia de regalos que mantuvo a todos expectantes. Entre las risas y comentarios, Delfina abrió uno de los paquetes y reveló: “Es un masajeador”. Barassi, en su tono inconfundible, respondió sorprendido y entre carcajadas: “Es un micrófono chicos”.
Pero el momento más desopilante llegó cuando apareció un objeto amarillo. El conductor, sin perder el ritmo, improvisó: “Este es un succionador, lo puedo poner como un patito en la noche. Es un patito, mirá, tiene alitas. ¿Es la comestible esta?”.
La secuencia continuó con más sorpresas. Delfina entregó otro paquete y explicó: “No, tomá. Y hoy que dijiste una sunga, para cuando haga mucho calor”. Al abrirlo, Barassi quedó impactado con la prenda y reaccionó con ironía: “Pero no entro acá chicos, no entro. No voy a entrar, la voy a romper. Ay, por favor. Bueno, entró. Pará, dame la billetera. ¿Dónde quedó el patito? Ay el patito. ¿Qué más tengo? La lencería comestible. Gordita, hoy tenemos fiesta. Ah, despacito porque se desarma. Esta buenísimo, me divierten estas cositas, hay fiesta esta noche”.
El ida y vuelta, cargado de ocurrencias, risas y picardía, se convirtió rápidamente en uno de los fragmentos más comentados del ciclo, confirmando una vez más que el estilo descontracturado de Barassi logra transformar cualquier situación en un show inolvidable.