La actriz habló luego del fallo de la justicia brasilera acerca de su caso contra el actor.
La justicia de Brasil ratificó la condena a seis años de prisión en régimen semiabierto para el actor Juan Darthés, por abuso sexual contra la actriz Thelma Fardín ocurrido en 2009 en el marco del trabajo que compartían en la telenovela juvenil, Patito Feo. El fallo, emitido por el Tribunal Regional Federal 3 de la región, rechaza todas las apelaciones presentadas por la defensa y otorga firmeza a la sentencia dictada en el país sudamericano. Los hechos investigados ocurrieron en Centroamérica y la denuncia fue presentada por Fardín en 2018.
“Tengo mucho orgullo, mucha tranquilidad. Y también hay algo que hoy está en lo público, pero para mí es importante, en términos judiciales y la comprensión que me dio estos años, de lo judicial. De hecho, estoy estudiando abogacía, voy camino a ser abogada”, contó en el canal de Infobae, Thelma Fardín.
La resolución del tribunal brasileño representa un caso sin precedentes en la historia judicial de la región, luego de varios años de recursos y apelaciones elaborados por la defensa del actor. Juan Darthés se benefició en parte de la protección que otorgan los tratados de extradición del país, lo que impidió su traslado a Argentina. Sin embargo, la cooperación entre naciones y la producción de pruebas fueron determinantes para llegar a la condena definitiva.
El caso comenzó en 2018 con la denuncia formalizada por Fardín, aunque los hechos habían ocurrido, según su testimonio, cuando ella era menor de edad durante una gira teatral en Nicaragua. La causa expuso vacíos legales y versiones contrapuestas sobre el procedimiento judicial internacional. Tras la denuncia, Darthés viajó a Brasil y permaneció en ese país, amparado por su ciudadanía y la política local que reconoce el principio de no extradición de nacionales.
Durante la audiencia, Thelma Fardín recordó: “Sabía que realmente era casi imposible que le den lugar a este pedido, por lo que tratan estas dos cortes en las que apelaba. Hacen una revisión de lo constitucional. Y por supuesto, él tuvo todos, todos sus derechos preservados, su derecho a defensa. Bueno, de hecho, no lo extraditaron desde Brasil porque Brasil no extradita a nacionales”.
La acusación prosperó en la justicia federal brasileña, en un procedimiento complejo que incluyó la intervención de la justicia argentina y la colaboración con autoridades de Nicaragua. Fardín manifestó: “Llegó esto que hay que hacer apelaciones, además de, sin dudas también un lugar muy complejo en mi propia causa, que es el de ser la persona a la que peritan”. El juicio se llevó a cabo en São Paulo, con pruebas recabadas en Argentina y citaciones internacionales.
El caso generó repercusiones públicas y abrió debates sobre las dificultades que enfrentan quienes denuncian delitos sexuales. Fardín reconoció los cambios que le produjo el proceso: “Al principio yo me veo en las imágenes y sí veo a una piba que era una víctima. Y me voy fortaleciendo a lo largo del proceso. Pero sin dudas en este proceso yo soy la víctima”.
La actriz describió la carga colectiva de su denuncia y el compromiso asumido: “No solamente era mi causa, sino que de pronto era la voz de muchas y algo colectivo. Y tratar de estar a la altura de eso, sabiendo siempre que no hay manera nunca de ser la voz de todas, porque cada caso es realmente muy particular y muy único”.
El testimonio de Thelma Fardín sumó una nueva dimensión al debate social en torno a los tiempos de la justicia y la revictimización de quienes se animan a denunciar. Reflexionó respecto al proceso: “La justicia tardó ocho años en darme una respuesta a mí. Y entonces ahí también me pasa que digo: bueno, hay mucho por hacer”.
En su declaración, Fardín explicó detalles técnicos sobre el proceso legal, subrayando la relevancia de la colaboración internacional y de la producción de pruebas en diferentes jurisdicciones. Destacó: “Se logra que Nicaragua renuncie después de un año a su jurisdicción y diga: ‘Bueno, lo cedo y se lo mando en un exhorto a Brasil’. Todo eso gracias a la cooperación de Argentina”.
De forma continua precisó: “Argentina estuvo trabajando mucho desde Cancillería para que eso suceda. Pero a su vez Argentina lo único que podía hacer era producir la prueba desde UFEM, que también eso, digo, es histórico, porque en el medio aparece la pandemia, se produce la prueba en Argentina, se le toma declaración a todos mis testigos en Argentina, y el juicio sucede por Zoom en Brasil y lo acusa un fiscal de oficio en São Paulo”.
Al analizar la trascendencia del fallo, Fardín afirmó: “Es una epopeya lo que se logró porque se usaron tratados internacionales que muchas veces son dejados de lado y todo eso sucede en la justicia federal brasilera, que es el primer caso en la justicia federal brasilera de violencia sexual”.