Cuándo comienza la madurez, según Albert Einstein: reveló la clave oculta para saber si ya eres adulto

Albert Einstein, uno de los genios de la historia de la humanidad, supo definir con agudeza cuándo comienza la etapa de la madurez.

Además de haber sido el científico más importante del siglo XX, Albert Einstein -quien se desempeñó en áreas como la física y las matemáticas y entre otros hitos presentó la teoría de la relatividad general- también supo definir con agudeza -entre tantos de sus pensamientos lúcidos- cuándo comienza la etapa de la madurez.

Einstein fue el autor de frases, reflexiones y observaciones que trascendieron a su tiempo. ¿Algunas de ellas? “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad“ o ““La mente es como un paracaídas. Solo funciona si la tenemos abierta”.

Einstein supo definir con agudeza cuándo comienza la etapa de la madurez en una persona.

La genial definición de Albert Einstein para graficar cuándo comienza la madurez

Para Albert Einstein "la madurez comienza a manifestarse cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

Así, el físico alemán observó que, después de los 60 años, el avance hacia la madurez demanda un cambio profundo en la estructura del ego. Una de las claves esenciales para esta observación es que según Einstein el individuo abandona la presión constante de demostrar su valor ante terceros.

De este modo, la sabiduría que adquiere el individuo a lo largo de su vida provoca que deje atrás metas mundanas y se enfoque más de lleno en el aporte social. Así, la mirada de Einstein coincide con filosofías como la budista, que describe el nirvana del bien común como el estado donde el individuo pone sus virtudes al servicio de toda forma de vida.

Y es por esto que una persona madura practica la escucha activa, ejerce la paciencia y ofrece ayuda sin esperar la validación de los otros. Einstein interpretó que la verdadera plenitud surge cuando se comprende que el camino de una persona se enriquece gracias a los gestos desinteresados hacia el prójimo. Por ello es que Einstein hizo hincapié en que esta etapa -la de la madurez- es el momento en que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos, convirtiendo así la vida en una experiencia colectiva más que en una búsqueda individualista.

La madurez, la curva de la felicidad y el hombre de valor según Einstein

Recientemente, un estudio elaborado por el economista David Blanchflower -conjuntamente con el National Bureau of Economic Research- indicó que la satisfacción personal comienza a descender a partir de los 18 años, en el paso de la adolescencia a la adultez. En tanto, a partir de los 50 años -en el tránsito hacia la madurez- la curva de la felicidad empieza a subir nuevamente, alcanzando niveles de satisfacción similares a los de la juventud.

Para Albert Einstein “la madurez comienza a manifestarse cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

El estudio revela que el nivel más bajo de la curva de la felicidad se registra aproximadamente a los 47 años, en la etapa de la vida que se conoce comúnmente como la crisis de la mediana edad. Este período suele estar signado por la incertidumbre, ansiedad y cuestionamientos sobre el rumbo personal, laboral o profesional.

El estudio advierte que, a partir de los 50 años, la curva de la felicidad empieza a subir nuevamente, alcanzando niveles de satisfacción parecidos a los registrados en la etapa de la juventud. Uno de los aspectos significativos de esta etapa puede hallarse en la madurez emocional -en línea con la observación de Albert Einstein- y la aceptación de los propios límites.

Por lo general, es en este momento cuando las personas dejan de perseguir expectativas imposibles y disfrutan exclusivamente del presente, que conlleva situaciones trascendentales como valorar el tiempo de calidad y priorizar lo importante en sus vidas. Tal vez por su aguda definición acerca de la madurez, Einstein fue el mismo pensador que acuñó una estupenda frase: “Trate de no convertirse en un hombre de éxito, sino trate de convertirse en un hombre de valor”.

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