Con la llegada de los días calurosos, este sencillo truco con una botella de plástico te permite fabricar tu propio aparato para refrescarte.
Con el calor del verano próximo a llegar y sin necesidad de electricidad ni motor, se puede construir un ventilador de mano usando materiales que casi todos tienen en casa: una botella de plástico de medio litro, una varilla o palito largo, un trozo de cuerda de unos 40 centímetros y dos trozos de cartulina para las aspas.
El resultado es un ventilador manual que funciona con el mismo principio que un trompo o una peonza: enrollás la cuerda y al tirar hacés girar las aspas con fuerza suficiente para generar una corriente de aire.
Es un proyecto ideal para hacer con chicos, para campamentos o excursiones, o simplemente para reciclar botellas en lugar de tirarlas.
El truco para que funcione bien es que los tres agujeros queden perfectamente alineados y que la varilla entre y salga sin trabarse. Si la botella es más grande, ajustá el largo de la varilla para que sobresalga lo suficiente por arriba como para clavar las aspas de cartulina con comodidad. También se pueden usar palitos de madera, pajitas gruesas o cualquier elemento rígido y fino como eje.