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Explotó el campeón neuquino Matías Vidondo: "No quiero ser más el boludo que pelea para los promotores"

El neuquino explotó al enterarse que fue despojado de su cetro sudamericano por decisión de la FAB. El campeón pesado que llegó a pelear en el Madison Square Garden descargó toda su bronca en charla con LMN. "Siento que me retiraron", aseguró indignado.

Por Ricardo Galasso

Matías Vidondo, el campeón argentino pesado, despojado de su cetro sudamericano por decisión de la Federación Argentina de Boxeo, que declaró el cinturón vacante por considerar que el neuquino radicado en Rosario no lo había defendido, se despachó en duros términos no sólo contra el ente rector de la actividad -“es que nadie quiso pelear conmigo en este tiempo”-, sino contra los empresarios que manejan este negocio. “No quiero ser más el boludo que pelea para el promotor”, dijo tajante.

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Vidondo, radicado desde hace 26 años en Rosario, ciudad a la que se mudó para estudiar medicina y en donde se formó como boxeador, logró en una meteórica carrera consagrarse campeón Argentino de los pesados y también Sudamericano, cetro que justamente la FAB declaró vacante y este sábado lo disputará el bonaerense Gonzalo “Patón” Basile frente al boliviano Julio Enrique Cuellar Cabrera en el centro Recreativo Pasteleros, en Luis Guillón.

“Estoy muy triste y dolido”, dijo a LM Neuquén “El Matador”, que calificó la actitud de la FAB como “una falta de respeto”. “Entiendo que estoy inactivo hace dos años. El reglamento, creo que el artículo es el 36.04, dice que después de ese tiempo el título queda vacante y se saca del ranking al boxeador. Pero la realidad es que no peleo porque hace dos años ningún promotor me ofreció nada. Ni siquiera un boxeador quiso pelearme”, se quejó.

También la apuntó a Basile. “Hace como uno o dos años que está ranqueado como número uno. Pero nunca me desafío a pelear. Ni a mi, ni a La Mole (por Moli), ni a Marcelo Domínguez. Gonzalo Basile nunca fue campeón Argentino”, recalcó.

“Yo como campeón no puedo desafiar a nadie y nadie quiso pelear. Evidentemente a los promotores no le interesa hacer una pelea conmigo”, explicó angustiado.

“Que me haya enterado por redes sociales me parece una bastardeada y una falta de respeto al deportista. No lo tomo esto como personal. Sí interpreto como algo personal el hecho que en dos años nadie me quiso pelear porque -explicó- saben cómo terminan”, agregó indignado.

El pesado, que se dio el gusto de pelear en el Madison Square Garden de Nueva York (perdió por nocaut con el cubano Luis Ortiz), cargó nuevamente contra dirigentes y empresarios. “Siento que me retiraron”, dijo y se explayó: ”Si en dos años ningún promotor me quiso dar una pelea, ¿me van a hacer pelear ahora sin título, qué boxeador va a querer pelear conmigo ahora?”, se preguntó.

El gigante neuquino que ya de grande pudo cumplir el sueño que tenía desde niño (debutó profesionalmente a los 34 años), aclaro que no iniciará acciones legales porque tiene "todas las de perder". "El reglamento dice que si en dos años yo no peleo, quedo como inactivo. De todas maneras en el ranking que publica la Federación Argentina Boxeo figura que el campeón era yo. Y, en un apartado, hacen referencia a que se me otorga una prórroga al comprobarse que no existen otros púgiles en condiciones de combatir por el título. Pero después nunca hubo una charla nada y hace un mes la FAB me colocó cómo campeón en receso y puso en juego el título argentino "interino". No sé por qué no pusieron en juego mi título ni Ariel Bracamonte, un chico cordobés que lo disputó, envió un desafío formal”, señaló.

Vidondo recordó para apuntalar su desilusión con los dirigentes de la Federación Argentina la incómoda situación que le tocó vivir cuando obtuvo el título Sudamericano. “Primero no lo tenían en el momento y cuando finalmente uno dos meses después me llamaron para decirme que lo habían confeccionado, me pidieron 1500 pesos. Al final no me lo cobraron pero en el momento me dijeron que tenía que pagarlo yo. Una locura”.

Con estas cosas su continuidad en el boxeo le genera “sentimientos encontrados". "La verdad es que no me dan ganas de seguir. La parte pensante racional me dice: ya está, con 42 años lograste todo. Lo que me propuse lo logré. Entonces para qué seguir, sacrificarse en el entrenamiento, movilizar gente, entrenador, kinesiólogo. Pero la parte del corazón, la del Matador, esa me dice que no. Quiero seguir entrenando y cagarlos a trompada a todos”, dijo con bronca.

“Es muy difícil tomar una decisión porque a mí dentro de dos años me van a sacar del ránking. ¿Cómo voy a desafiar a los campeones fuera del ránking? Para volver a entrar hay que hacerlo peleando, pero a su vez los promotores no me dan pelea y nadie quiere pelear conmigo”, comentó.

Vidondo defiende la nobleza de este deporte. “Mi carrera, desde el 2017 que salí campeón, está en stand by. Me han llamado de afuera, pero siempre lo mismo. El año pasado me ofrecieron pelear con Tyson Fury (campeón británico que entre otros derrotó a Wladimir Klitschko) tres meses antes. Esos no son ofrecimientos para pelear. Son ofrecimientos para ir a tirarte, para que te lastimen por cinco, diez o 15 mil dólares. Ante ese tipo de propuestas, vos decís: 'bueno, es buena plata'. Pero por esa pelea hay cuarenta o sesenta y se la llevan otros. A principio del año pasado me ofrecieron 40 mil dólares para ir a pelear en China. Los saqué recagando. Yo no peleo para tirarme. Acá no me ofrecen pelea. De afuera me estaban ofreciendo una, dos semanas antes, un mes antes. Más de eso no. A mi me interesan las reglas claras. Yo no puedo estar entrenando todo el día para ver si me sale una pelea. Yo estoy laburando doce horas por día. Me va muy bien en el gimnasio y entonces no tengo tiempo para ver otro boxeador que tenga ganas de pelear. Yo soy muy profesional. Entreno muy bien, pero con un objetivo. Sin objetivos no puedo entrenar triple turno descuidando mi laburo”, contó.

Matías aclaró que el boxeo no le dio plata, pero sí muchos amigos. “La última pelea que hice cuando gané el título Sudamericano y retuve el Argentino, el 31 de marzo de 2017, cobré 50 mil pesos. De esos me quedaron alrededor de 34 o 35 mil pesos. Porque se le paga el 25 por ciento -que es lo que corresponde-, al preparador físico, al entrenador. Aparte están los gastos de las proteínas que hay que comprar, los aminoácidos. No, nunca hice guita con el boxeo. Siempre peleé por lo que amo que es este deporte. Pero tampoco quiero ser el boludo que pelee para el promotor. Me cansé de que a nosotros nos paguen monedas y ellos anden en auto de último modelo y duerman en hoteles cinco estrellas. Repito, las reglas tienen que ser más claras. Y si no son claras, no me interesan. Nunca hice plata con el boxeo. Hice amigos, conocí gente buena y gente de mierda. Pero valoro lo bueno que conocí. Menos guita, el deporte me dio de todo”, concluyó.

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