Tras tomar el molde, lo escaneó en tres dimensiones utilizando NextEngine, un software de escaneo común en la industria. Una vez con el modelo en su ordenador, creó una animación que, en varios pasos, corregía la posición de sus dientes. Ahora solo necesitaba crear un molde para su dentadura de cada uno de esos pasos.
Barato: Al no tener dinero para arreglar su dentadura, decidió hacerla por su cuenta.
Su impresora 3D no era suficientemente precisa para hacerlo, así que tuvo que usar la de su universidad. Un proceso laborioso de prueba y error hasta que consiguió encontrar cómo eliminar burbujas que quedaban en los moldes y encontrar una forma de que no le irritara las encías al ponérselo.
Para la impresión final utilizó Proform .030, un material biológicamente inerte que le permitía tenerlo en su boca durante días sin que afectara a su salud.
Amos describió la sensación de llevarlo, durante día y noche, menos durante las comidas, como "más cómoda que los brackets" y que encajaba "muy bien" con su dentadura.
Notaba cómo causaban "cierta presión en los dientes que pretendía mover".