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Agustina Benatti
policiales@lmneuquen.com.ar
Neuquén.- “No estés llorando hijo, ¿qué pasa?”, es lo primero que dice Adelina al ingresar a la habitación del hospital Heller donde su hijo, Facundo Agüero, está internado. El joven de 22 años lleva 120 días hospitalizado desde la brutal golpiza que sufrió por parte de policías de la comisaría primera y su mamá manifiesta que están en una situación de abandono por parte del gobierno provincial.
Desde el 17 de abril Facundo está en una sala común del hospital cuyas paredes han llenado de dibujos sus sobrinas para que se sienta mas cómodo.
Es automático: el joven escuchó la voz de Adelina Rivas y se calmó. “Él mira y escucha perfecto. Mi voz es la que más reconoce porque estoy con él todo el tiempo, pero clínicamente está bien. Lo que le falta es estimulación motriz, una rehabilitación”, explicó a LM Neuquén la mujer.
De a poco, el joven muestra más reacciones neurológicas y aunque todavía no puede hablar ni comer por sí solo, dirige la mirada y también llora.
Si bien Adelina hasta hace poco se turnaba con la abuela de Facundo para cuidarlo, la mujer ahora vive las 24 horas en una habitación compartida en la que por lo pronto no asignaron a otro paciente.
“Le compro pomadas y aceites para masajearle, hoy él necesita asistencia kinesiológica urgente. Si bien estamos en un hospital, las kinesiólogas hace tres semanas que no vienen a verlo. Supuestamente porque hay mucha demanda”, explicó la mujer y lamentó: “Así estamos, abandonados”.
“Necesito alguien que sea idóneo para lo que necesita Facundo y que venga unas horas, así al menos puedo ir a bañarme tranquila, dormir unas horas. Yo vengo del interior, no es que tengo mi casa acá en la ciudad”, sostuvo Adelina, oriunda de Picún Leufú.
De acuerdo con la mujer, Facundo necesita una silla respiratoria con sostén cefálico de la cual ya se elevó un pedido desde la Subsecretaría de Derechos Humanos hace poco más de un mes y medio. Ante la falta de respuestas, una amiga de la familia de Piedra del Águila le prestó una hasta que el gobierno resuelva la situación del joven que fue brutalmente golpeado por tres policías a quienes les formularon cargos por vejaciones en el caso de dos y al tercero por apremios ilegales.
“Para mí, a Facundo ya le habían pegado y se les escapó por eso lo agarran con tanta bronca. Hay cámaras en esa calle y le dijimos al abogado que trate de buscarlas porque esas cámaras van a hablar también, pero bueno acá vamos contra un gigante. Acá capaz pagan los más perejiles, pero todos fueron cómplices”, aseguró la mujer respecto de la causa judicial. En este sentido, confió: “Hoy no siento bronca ni nada contra ellos. Yo creo que si me pidieran disculpas, los perdonaría”.
“No te voy a decir que todos los días son buenos porque no, hay días que yo me bajoneo pero él está mejor, está más conectado, su mirada es otra. Un día va a ser él quien me despierte a mí, tengo esa esperanza. Hay que esperar”, confió Adelina y concluyó: “Voy a hacer las notas que tenga que hacer y a quien se las tenga que entregar porque hoy él necesita rehabilitación”.
Está bien, lo que le falta es estimulación motriz, es decir, una rehabilitación”, dijo, Adelina Rivas, mamá de Facundo
Resta confirmar la exoneración
El 30 de mayo la Justicia acusó a los policías Pablo Escudero y Lucas Medina por vejaciones y a Romualdo Mardones por apremios ilegales en el marco de la causa por la atroz golpiza que le propinaron al joven.
Dentro de la Policía ya les hicieron el juicio plenario y ahora resta esperar que se confirme la exoneración.
El hecho ocurrió el 8 de marzo alrededor de las 15 en el hall de entrada de un edificio ubicado en Periodistas Neuquinos al 100.
128 días internado entre el hospital regional y el Heller
El joven permaneció 8 días en coma en el hospital regional, con pronóstico reservado y escasas posibilidades de sobrevivir. A pesar de ello, evolucionó y el 26 de marzo fue trasladado al Heller. En abril fue pasado a una sala común, donde aún permanece internado.
Facundo no logra comunicarse aún pero a su mamá no le quita los ojos de encima y la observa con una paz y un amor que lo suelen hacer llorar.
Así fue la brutal golpiza de la Policía a Facundo