Buenos Aires. Carlos Tévez sigue de vacaciones en el país esperando resolver su futuro futbolístico. El Apache debía presentarse ayer a entrenar en el Shangai Shenhue de China, equipo dueño de su pase, pero pidió una extensión en su licencia hasta el 4 de enero.
Desde el club chino, institución con la que tiene contrato hasta diciembre de 2018, esperan que el delantero se presente directamente en la ciudad española de Marbella, donde realizarán la pretemporada.
Según trascendió desde su entorno, la idea de Carlitos es ponerse nuevamente la camiseta de Boca y si bien se habló hasta de un posible retiro, por ahora el delantero se entrena en soledad en doble turno para ponerse a punto para la Copa Libertadores, su principal objetivo.
El delantero acordaría su llegada a Boca por dos años, aunque lo más difícil será arreglar la desvinculación con los chinos.
El Xeneize no quiere saber nada con poner los seis millones de dólares por la rescisión del contrato y busca alternativas.
Semanas atrás, el presidente de Boca, Daniel Angelici, estuvo en Shanghai en el marco de un viaje que también lo había llevado a Dubai, ocasión en la que tomó contacto con el representante de Tévez, pero evitó hacerlo con el club chino.
Por ahora, todo se mueve de forma lenta. La desvinculación del fútbol chino la encabezarán el propio Tévez y su representante Adrián Ruocco, para no involucrar a Boca. El Apache, dicen, no quiere volver a pisar suelo asiático.