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El territorio neuquino se anexó a la Nación a fines del siglo XIX. la Ley 1532 de octubre de 1884 creaba el territorio nacional del Neuquén, Río Negro, La Pampa, Chubut, Santa Cruz, Gobernación de Tierra del Fuego, Chaco y Formosa, y fijaba sus límites y su organización. Sin embargo, había una gran dependencia administrativa y económica de los gobiernos territorianos respecto al Estado Nacional: los habitantes de los territorios no tenían derechos políticos porque no estaban habilitados para votar a las autoridades nacionales y no tenían representantes en el Congreso.
El 15 de junio de 1955 se sancionó la Ley 14.408 que convertía al ex territorio Nacional del Neuquén en provincia: asumió como gobernador el Dr. Pedro Luis Quarta el 29 de julio de 1955; meses después, septiembre, se producía la llamada Revolución Libertadora. En octubre asumió como Comisionado Federal el Capitán de Navío Hermelo. Durante este gobierno se convocó a la Honorable Convención Constituyente para la sanción de la Constitución Provincial del 28 de noviembre de 1957, que era uno de los requisitos para convertir al territorio neuquino en provincia. El mandato de Hermelo finalizó el 1º de mayo de 1958 en que hizo entrega del gobierno al ciudadano don Ángel Edelman, elegido gobernador constitucional. Recordemos que el peronismo estaba proscripto; triunfó la fórmula de la Unión Cívica Radical.
A partir de 1958 los gobernadores de los territorios Nacionales que se provincializaron, son elegidos por voto popular. Oficializada la nueva provincia comenzó su desarrollo y la organización político-administrativa. La educación estaba instaurada por las escuelas primarias que dependían del Consejo Nacional de Educación y que era informado a través de los Inspectores Nacionales, Raúl Díaz, Próspero Allemandri, Daniel Gatica, entre otros, quienes se trasladaban a estas lejanas tierras a inspeccionar los establecimientos educativos, aquellas escuelas rancho de techos de coirón, carrizo y paredes de adobem, pobreza de infraestructura. La educación media era escasa en estos territorios: hubo intentos de brindar el servicio a comienzos del siglo XX por recordados educadores españoles como Santiago Casado y el señor Rojo de erigir escuela privada, pero no perduró en el tiempo. En la década del ’40 un grupo de habitantes del pueblo neuquino solicitó al gobierno nacional la creación de establecimientos educativos y así surgieron escuelas que se desprendieron de la Escuela de Arte y Oficios de General Roca: nacieron la ENET N° 1, la Escuela Profesional de Mujeres y la Escuela San Martín, escuelas nacionales.
La labor educativa de la profesora Goransky
La Profesora Goransky arribó a esta nueva provincia a hacerse cargo de un desafío que la mantuvo radicada durante toda su labor profesional.
La profesora Fenny Goransky es hija de Bernardo Goransky, que llegó de Kiev en 1910 junto con su hermano mayor: huían de los progroms (persecuciones a los judíos en Rusia). Bernardo provenía de una familia de marmoleros: tuvo varios emprendimientos. La mamá de Fenny, Paulina Akerman, nació en las colonias judías de Entre Ríos; el matrimonio tuvo cuatro hijos. Julio, en 1923, Sara en 1926, Fenny en 1929 y Dina en 1933.
Estudió en el Normal 1 de Rosario, donde se recibió de Profesora en Letras. Llegó con su familia al territorio del Neuquén en 1960 a poner en funcionamiento como Directora a la Escuela Provincial de Comercio de Chos Malal.
Luego, se instaló en Neuquén junto a sus hijos. Dictó clases en el Colegio Industrial de Neuquén, la ENET 1, mientras seguía con su tarea en el ámbito provincial, fundando escuelas a lo largo de la jurisdicción neuquina. Se desempeñó como Supervisora Titular por Concurso Estatutario, Directora General de Enseñanza Media, Técnica y Superior; Directora de Programas y Proyectos del Consejo Provincial de Educación, Subsecretaria del Menor, la Mujer y la Familia, Vocal Rama Media en el CPE, Diputada Nacional electa mandato cumplido.
De su matrimonio con el Dr. Sitzerman tuvo tres hijos: Perlina, Contadora Pública Nacional, que tiene tres hijos, David, comerciante, con una hija, y Ana Patricia, Jane, médica, que tiene una hija.
Además, Fenny fue becaria en España, Estados Unidos y Gran Bretaña. Imposible resumir en este espacio su amplio currículo: toda su vida dedicada a la educación, poseía gran capacidad profesional, organizativa y ejecutiva para esa tarea.
Su carrera docente fue ascendente por su incesante labor en pos de una educación integral y de bregar por edificios escolares confortables. El historiador Héctor Castillo rememora en su libro Crónica de una época y la fundación del MPN, una carta que la Sra. Fenny le escribiera a don Felipe Sapag en 1987, donde hace un análisis y relato de la tarea que le cupo llevar adelante, cómo había encontrado la educación en el interior de la provincia, durante el primer gobierno de don Felipe en 1963, en el que revistaba como Inspectora docente y los resultados de su gestión. Con estupor observaba en el recorrido de la extensión rural, niños y adolescentes caminar descalzos sobre la nieve, transitar largos caminos hasta llegar a la escuelita que era un rancho de adobe y coirón, techo de carrizo; las enfermedades diezmaban las poblaciones infantiles.
En esa década, el gobierno Provincial creó 4 escuelas secundarias, que funcionaban en viejas viviendas familiares; por ejemplo, el CPEM 4 de Chos Malal en una casa semi destruida, sin servicios, sanitarios, sin agua, ni moblajes, ni elementos, como escribió Fenny. Estas fueron las primeras escuelas secundarias en el ámbito provincial, acompañadas con las creadas en Centenario, Neuquén Capital, entre otras.
El panorama provincial en su conjunto era terriblemente desolador. Y así comenzaron las políticas públicas: ese primer gobierno llegó hasta el extremo más septentrional del Neuquén, en el departamento Minas donde comenzó la siembra: escuelas en Varvarco, Invernada Vieja, Pichi Neuquén. Hubo que trasladar bancos escolares y muebles a lomo de burro, la única forma de llegar atravesando vados y riachos. Se crearon escuelas albergues. Pero era apremiante la creación de escuelas secundarias y así se fundaron en Las Ovejas (N° 5), Cutral Co (N° 6), y Junín de los Andes (N° 7).
Pero lo más importante que destaca Fenny es el haber construido edificios escolares dignos, con casas para los maestros. “Durante los 32 meses de este primer gobierno, interrumpido en 1966, fundamos una escuela cada 15 días, se llegaba a las zonas rurales con Libros de lectura, cuadernos y lápices y materiales escolares, ropero escolar y comedor escolar.” Recuerda Fenny, y hace énfasis en los edificios escolares primarios y el de las escuelas secundarias nacionales de Zapala y Neuquén capital.
Continuó con su balance de la gestión: “Fue extraordinaria además la política de salud escolar, como la registró el médico sanitarista doctor Antonio Gorni, especialmente en el departamento Minas. La Tasa de Mortalidad infantil bajó en 1970 al 123.5 por mil, en 1971 al 87,9 por mil. El grupo escolar contó con cobertura sanitaria y médica que llegó casi al 100% de la población…Y por supuesto al Hospital Rural de Las Ovejas, inaugurado con dotación completa en 1972.”
El segundo periodo del gobernador Felipe Sapag se extendió desde 1973 a 1976 con la irrupción militar que cortó ambiciosos planes de desarrollo. Sin embargo, se avanzó: se pusieron en marcha 35 escuelas primarias, 9 escuelas secundarias, 1 Escuela Especial para discapacitados, 3 Institutos Superiores para profesores de enseñanza primaria, 5 jardines de infantes, además de anexos preescolares, 4 servicios educativos para el hogar.
Para finalizar, así concluye una carta que Fenny supo escribirle al gobernador: “Creo, entrañable amigo, que la historia común de lo realizado en todos estos años es poderosa. La sangre del espíritu, para decirlo con las palabras de Unamuno, nos unifica”. Profesora Fenny Goransky, Directora General de Enseñanza Media, Técnica y Especial 1971/1976/1987.
Sin dudas es importante resaltar que desde que pisó suelo de esta provincia, la profesora Fenny trabajó para el Movimiento Popular Neuquino, fue coherente y consecuente con sus ideales, fue tanto su tiempo dedicado a la tarea educativa que no cedió a las presiones políticas y siempre se mantuvo del mismo lado.
Tuve la oportunidad de conversar con Fenny en octubre 2019, en Buenos Aires. Y allí con su lúcida mente recordó su trayectoria en la educación neuquina. Me contó historias sobre “La Escuela de Zapala que Felipe le regaló a la Nación”, entre otros recuerdos.
Entre sus evocaciones mencionó a un gran colaborador, Gilberto Betancur, que a su vez escribió: “Fue un orgullo haber trabajado con la Sra. Fenny. Quienes transitamos hace más de 30 años la Educación Pública de mi querida provincia sabemos de esta gran Mujer y me honra haber trabajado a su lado”.
Un comentario de Isidro Belver, hombre de educación: “Fue impulsora de los CEPAHO —Centro Educativo para el Hogar— una idea educativa revolucionaria, anticipada logrando la verdadera inclusión y dignidad de la mujer neuquina especialmente en el área rural y pueblos periféricos del poder central. Hoy lamentablemente fusionados: se transformó su pionera función social educativa en talleres varios”.
La historia regional —que es la que nos ocupa— se ha escrito con estos aportes de migrantes que vinieron tempranamente a poblar sus tierras; dejaron huellas indelebles en la educación, en la medicina, en todos los rubros, como si su inacabable labor fuera el tributo que decidieron ofrecerle a esta tierra generosa y única, que los recibió de brazos abiertos y a la que no solo le dieron el fruto de sus conocimientos y esfuerzo sino que la eligieron para echar sus raíces y comenzar a extender sus ramas hasta el cielo.