ver más

Fieles rinden culto a la Virgen del Rosario

Unas 500 mil personas, según los organizadores, asistieron a la misa que se realizó en la localidad bonaerense de San Nicolás.

San Nicolás, Buenos Aires (Télam) > Centenares de miles de personas participaron ayer, en San Nicolás, en el 28º aniversario de la aparición de la Virgen María del Rosario en esa ciudad del nordeste bonaerense.
Los fieles visitaron la imagen de la Virgen en su santuario, participaron en una procesión por las calles aledañas y escucharon una homilía del obispo local, Héctor Cardelli.
Multitudes provenientes de distintos puntos de la Argentina y de países limítrofes, pertenecientes a distintos estratos sociales pero unidos en su fe cristina, adoraron desde la mañana a la Virgen María en el santuario, erigido cerca del río Paraná, en el norte de la ciudad.
"El valor supremo de la vida humana es hacer la voluntad de Dios", dijo en su homilía Héctor Cardelli, a la que asistieron unas 500 mil personas, según el cálculo de los organizadores.
La peregrinación de la imagen de la Virgen por las calles del barrio del santuario culminó en el "campito" adyacente al templo, construido en los últimos años por el movimiento mariano.
La celebración central del 28º aniversario de la aparición de María del Rosario ante una vecina nicoleña, Gladys Motta, que dio origen al templo construido en el lugar y al "campito" lindero, se inició la semana pasada con una peregrinación juvenil a pie desde Rosario a San Nicolás. Continuó a lo largo de esta semana con misas diarias por diversas intenciones, como por los padres que no pueden tener hijos, por el obispo local, por la Iglesia y por los peregrinos que llegaron desde todo el país.
Mujeres con rosarios en sus manos, jóvenes de rodillas orando, hileras interminables de feligreses aguardando ingresar al templo para tocar la imagen de la Virgen María del Rosario, fueron las postales más representativas de la celebración católica.
El ingreso de la Virgen del Rosario al campito despertó la pasión de los miles de fieles que comenzaron a vivarla y arrojarle flores, mientras un locutor exclamaba: "¡Viva María! Que se alcen los pañuelos para saludar a nuestra Madre".