Flojita de piernas

Tras la reconciliación con Federico Bal, Laurita Fernández contó cómo hizo el actor para reconquistarla.
Laura buscó distancia, pero Bal fue a verla a Uruguay. 

“Estábamos separados y me había puesto un poco firme. No me duró nada, pero había intentado hacerlo”, admitió Laurita Fernández en diálogo con Intrusos, tras anunciar su tercer revival con Federico Bal. Pese a que había señalado que esta vez la separación era definitiva, la bailarina se reencontró con el hijo de Carmen Barbieri en Punta del Este y decidió volver a apostar al amor. “Pasamos dos días maravillosos”, dijo, aunque aclaró que “están en un ida y vuelta constante”.

“Yo me fui de viaje y le dije que ni se le ocurra venir. Obvio que no le importó”, relató Fernández y explicó que Federico no le hizo caso. “Apareció y a mí se me aflojaron las piernas”, reconoció al aire, luego de postear una foto en Instagram donde se la ve cara a cara con el actor mirándolo enamorada.

“Cuando lo vi el otro día, no sé, me encantó. Estábamos en un lugar bastante lejos de todo y nos ayudó a conectar un montón. Tampoco voy a ir contra las cosas que siento”, añadió.

“Hay cosas que por supuesto que hay que mejorar”, sostuvo la figura de Radio Vale. “Es un proceso volver a sentirnos bien, sentirnos seguros. El tiempo dirá si se pueden acomodar o no. No le pongo título”, expresó con cautela.

Mamá festeja: “Me alegra que triunfe el amor”, tuiteó Carmen Barbieri sobre el revival de su hijo.

Como Pampita

La crisis entre la nueva protagonista de Sugar y Bal se desató con los rumores de una nueva infidelidad por parte del ex campeón del “Bailando” con su compañera de elenco Becky Vázquez, a quien Fernández encaró en una charla telefónica. Si bien no quiso dar detalles sobre ese diálogo, la conductora de Combate comparó su reacción con la que tuvo Pampita con Isabel Macedo en un boliche en Punta del Este, donde la enfrentó y le tiró de los pelos al sospechar que su entonces pareja, Benjamín Vicuña, la había engañado con ella.

“Son cosas que no voy a exponer jamás. Me molestó algo y la llamé. Tal vez, si lo hubiese pensado, no lo hubiese hecho”, señaló. “Más allá de si hubo concreción o no, había cosas que me hacían ruido y me incomodaban. Decidí alejarme porque no me gustaba”, explicó.