"Queridos migrantes y refugiados, cada uno de ustedes lleva en sí una historia, una cultura, valores preciosos; y a menudo, lamentablemente, también experiencias de miseria, de opresión, de miedo. Su presencia en esta plaza es signo de la esperanza en Dios. No se dejen robar esta esperanza y la alegría de vivir", declaró el pontífice argentino.