Las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea no pueden prevenirse, pero existen algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollarlas, entre los que se destaca el tabaquismo, que cuadruplica el riesgo de artritis, una condición que afecta a cerca de 400 mil argentinos.
“Muchos pacientes nos preguntan en el consultorio si la artritis reumatoidea es una enfermedad hereditaria que vayan a padecer inexorablemente sus hijos. La respuesta es no, no es así como funciona el sistema inmune. Alguien puede tener un gen que lo predisponga a desarrollar artritis pero nunca activarse y la enfermedad no aparecer en toda la vida. Pero sabemos que hay algunos factores del ambiente que aumentan significativamente el riesgo de que la enfermedad se presente”, opinó la médica reumatóloga María Alicia Lazaro.
El factor del que hay más evidencia científica y consenso a nivel mundial es el tabaquismo. Un estudio que incluyó a más de 50.000 personas observó que el riesgo de desarrollar artritis reumatoidea en fumadores activos estaba incrementado 3,8 veces, en comparación con no fumadores. En el caso de ex fumadores, el aumento era de 2,6 veces. También se vio que había un efecto ‘de dosis’, es decir, a mayor número de cigarrillos por día fumados, y paquetes por año, mayor riesgo de desarrollar artritis. “Como si esto fuera poco, otros estudios nos dieron la pauta de que el consumo de tabaco también reduciría luego la respuesta del organismo a los tratamientos para la artritis, presumiblemente por interacciones de químicos del tabaco con el accionar del medicamento una vez en el organismo”, precisó la doctora Dora Pereira, médica reumatóloga.
“Por eso remarcamos tanto la recomendación de no fumar. Nadie debería hacerlo, porque daña todos los órganos y puede gatillar múltiples enfermedades crónicas graves. Pero les hablamos directamente a familiares de pacientes reumáticos, porque ellos deberían evitar cualquier conducta que aumente sus chances de desarrollar la enfermedad”, remarcó Lazaro.
De todos modos, padecer hoy una condición como la artritis es una situación profundamente diferente de lo que era 50 años atrás. Se puede vivir muy bien controlando la progresión de la enfermedad con medicamentos de última generación, previniendo el daño articular, el desarrollo de discapacidad y el impacto en la calidad de vida. En ese sentido, se vuelven aspectos fundamentales el diagnóstico a tiempo y acudir a profesionales reumatólogos, que son quienes están preparados para abordar adecuadamente estas enfermedades complejas. Si alguien siente ardor o calor reiteradamente o dolor en alguna de sus articulaciones, debería hacer una consulta médica, preferentemente con un reumatólogo. Si alguien siente cierta rigidez en articulaciones de las manos por la mañana, y esta luego cede a medida que avanza el día, debería consultar también con un reumatólogo. Dar a tiempo con el diagnóstico es uno de los factores que más impacta en el manejo de la enfermedad en el mediano plazo.
3,8 veces se potencia el riesgo de sufrir artritis reumatoidea en fumadores.
Existen factores que aumentan las probabilidades de desarrollar estas enfermedades. El tabaquismo, el más dañino.
Dientes sanos, articulaciones sanas
Otro aspecto menos explorado, pero que guarda relación con el riesgo de la aparición de artritis es la enfermedad odontológica conocida como la gingivitis (o periodontitis). “En personas con artritis es muy frecuente la aparición de infecciones odontológicas. Pero hoy se conoce el camino inverso: cómo la presencia de determinadas bacterias en los dientes puede funcionar como disparador, porque interviene en procesos inflamatorios que activan genes que alteran el sistema inmune y pueden desarrollar enfermedades como la artritis”, dijo la doctora María Lazaro.