En una semana más que cargada de tensión en torno a si el Impuesto a las Ganancias debiera ser derogado o si, en todo caso, se debería subir el mínimo no imponible del tributo, E&E entrevistó a Ana Alfieri, ex analista de Política Fiscal, Mercado de Trabajo y Protección Social de la Comisión Europea, quien reside actualmente en Bélgica. La economista trazó una comparación entre cuánto se paga de Impuesto a las Ganancias en Argentina y los países de la OCDE, que muestra que el único estado donde se paga menos por el tributo es en Chile. En el resto, el asalariado medio paga desde el 4,3% de Corea del Sur hasta el 28,2% de Bélgica. Un asalariado que cobra dos tercios más que el salario medio abona desde 7,6% de sus ingresos en Polonia hasta el 35,1% en Dinamarca. En Argentina esa persona paga 1,5% de impuestos.
Por otro lado, la experta en Finanzas Públicas explicó desde Bruselas que no tiene sentido que el mínimo no imponible siga a la inflación. Además de disminuir la recaudación y al contrario de lo que indica la intuición, el aumento del mínimo no imponible –y el de las deducciones especiales y por carga familiar– beneficia mucho más a los asalariados de altos ingresos que a los de salarios bajos.
El tema tiene mucho peso en Neuquén por ser una de las provincias donde los trabajadores de algunas actividades como el petróleo y la minería tienen los sueldos más altos del país y han estado alineados con el reclamo de la CGT.
¿Por qué cree que una suba del mínimo no imponible sería regresiva?
Si hubiera una suba del 20% para al mínimo no imponible y las deducciones, un soltero cuyo salario bruto es de $7.000 mensuales evitaría pagar 32 pesos anuales de impuestos. En el caso de alguien que gana $10.000, ahorraría $2.850; si ganara $15.000, el ahorro sería de $4.060; y si percibiera $20.000 evitaría pagar $5.260. La misma simulación se puede hacer para un asalariado casado y con dos hijos: arroja un ahorro de $0 al año para un salario de $7.000; de $354 para un sueldo de $10.000; de $4.782 para un salario de $15.000; y de $6.445 para un salario de $20.000 y de $7.277 para un salario de $25.000. De estas cifras se puede ver que los aumentos de los mínimos no imponibles reducen el efecto progresivo del impuesto a las ganancias al beneficiar más a los que ganan más que a los que ganan menos.
Hay distintas posiciones teóricas pero en general todos creen que el Impuesto a las Ganancias es un impuesto progresivo. ¿Cuál es su visión al respecto?
Bueno, lo que en Argentina se llama Impuesto a las Ganancias en realidad son dos impuestos: un impuesto a los ingresos de las personas físicas y un impuesto a las utilidades de las empresas. El impuesto a las utilidades empresarias no es progresivo tiene una alícuota fija de 35%, para todas las utilidades de las empresas sean grandes, medianas o pequeñas. El impuesto a los ingresos de las personas sí es progresivo y tiene una estructura de alícuotas que aumenta con el nivel de ingreso y una estructura de deducciones que exime a la gente de ingresos más bajos por lo que solamente lo pagan las personas de ingresos altos o relativamente altos de acuerdo a la distribución del ingreso del país.
Sobre el tema Ganancias, además, está el tema del mínimo no imponible, que por efecto de la inflación ha hecho que muchos sueldos que pueden ser medianos al conseguir un aumento pasan a estar gravados. ¿Se puede modificar ese mínimo sin afectar la recaudación total?
La recaudación del impuesto a las personas físicas baja cada vez que se sube el mínimo no imponible. Lo que no es tan claro es en qué medida, pero se supone que cae algo así como en unos 3 mil millones de pesos. Depende de quién está pagando impuestos y de lo que suba el mínimo no imponible. Lo más interesante es que el aumento beneficia más a los asalariados de altos ingresos que a los que ganan menos, cuando el fin de las políticas de impuestos y beneficios sociales debería ser redistribuir el ingreso de gente de ingresos altos a gente de ingresos bajos.
¿Cómo funcionaba la “tablita de Machinea” en todo esto?
La “tablita de Machinea” funcionaba de una forma totalmente distinta. Lo que hacía era disminuir el importe de las deducciones para la gente con ingresos más altos.
La persona con ingresos más bajos deducía todo y a partir de ahí había una escala que reducía el monto de las deducciones a medida que subía el ingreso.
Es decir, la tablita de Machinea aumentaba la progresividad del impuesto. Pero tenía un defecto, que resultaba de cruzar dos escalas al mismo tiempo, la alícuota del Impuesto a las Ganancias y, por otro, la escala de la tablita de Machinea. El efecto que provocaba era un cambio de categoría frente a una modificación salarial. Lo que ocurría era que frente a un incremento del sueldo bruto, el sueldo neto bajaba. Pero fue eliminada hace unos años. Ahora, con una sola escala, ese efecto no se produce más sobre el Impuesto a las Ganancias.
De todas formas, al quitarse la tablita también es cierto que la gente de mayores ingresos hoy paga menos impuestos.
Para algunos economistas, si bien la participación del Impuesto a las Ganancias es muy baja en comparación con los países de la OCDE como porcentaje del PBI, de todas formas los aportes al trabajo son más altos, con lo cual el gravamen final termina siendo superior. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Los aportes al trabajo son más altos en Europa también. La verdad es que no hay demasiadas vueltas que darle: la recaudación es más baja, la suma de aportes más impuestos es más baja, las alícuotas son más bajas, y la gente que lo paga también es mucho menos. En Europa, en promedio, el asalariado medio paga 15% de impuestos en Argentina el asalariado medio no paga nada. Lo que hay que entender es que esta reivindicación del mínimo no imponible es una reivindicación de los asalariados en blanco de ingresos más altos. Debería haber otras prioridades.
¿Cómo se podría hacer más progresivo el impuesto en la Argentina?
El mayor problema con el Impuesto a las Ganancias en la Argentina es que la renta financiera y los ingresos de capital están exentos. Eso es casi una aberración desde el punto de vista de la teoría tributaria, que dice que todos los ingresos, provengan de donde vengan, deben estar gravados de la misma forma.
¿Cómo impacta la inflación en este proceso?
Una gran causa de la inflación es que el Estado se financia en parte con emisión monetaria, porque la recaudación tributaria es insuficiente. Por eso hay que mejorarla, y lo ideal sería hacer una reforma tributaria integral, que al mismo tiempo de aumentar la recaudación mejore la eficiencia de la economía. También hay que revisarla para mejorar la financiación de los estados provinciales. Hay impuestos que son muy ineficientes.
¿Cuáles en particular?
El Impuesto a los Ingresos Brutos, que es un impuesto ineficiente y regresivo pero que es la mayor fuente de financiación de las provincias. Sería bueno que ese impuesto no existiera, pero para eso hay que aumentar la recaudación de impuestos a la propiedad inmobiliaria, que en Argentina no recauda casi nada, por ejemplo. Y también aumentar la recaudación de impuestos directos, como el Impuesto a las Ganancias y coparticipar mejor el IVA y Ganancias.
En Neuquén acaban de anunciar que van a subir Ingresos Brutos de 1,5% a 5% a varias actividades. ¿Cómo es la coparticipación actual de Ganancias a las provincias?
Se podría hacer de otra forma que deje más a las provincias. Por ejemplo, en algunos países, el estado nacional cobra una alícuota fija del Impuesto a las Ganancias y los gobiernos locales cobran una alícuota progresiva sobre el mismo tributo. Así, el Estado nacional cobra 4% a todo el mundo, y las provincias establecen la estructura de alícuotas que prefieren, de 0% a 50%, según el nivel de ingresos. Además, en otros países el estado nacional cobra una alícuota fija extra a la gente de muy altos ingresos. Por ejemplo, alguien que percibe más de 500 mil euros al año, paga 10% más sobre lo que gane por encima de ese monto.
¿Cómo impactó la crisis en Europa sobre la estructura tributaria?
Muchos países han tenido que subir impuestos. Pero lo interesante es que la crisis pegó menos en los países que ya tenían impuestos altos. Suecia, por ejemplo, casi ni fue afectada por la crisis.
¿Puede haber una relación de mayor impacto de la crisis en aquellos países donde hubo tal vez más rebajas o desregulaciones para atraer capitales como por ejemplo Irlanda, España y Grecia?
El problema de Grecia, además de la falta de competitividad que tiene, fue que ya venían con un gran déficit, culpa de que la gente no paga impuestos, en parte por el diseño de la política tributaria y en parte porque evaden de forma escandalosa.