Bill Gates tenía una actitud de dedicación brutal al trabajo durante sus primeros años al frente de Microsoft. Con frecuencia, trabajaba y hacía trabajar durante toda la noche y más allá, e incluso fiscalizaba a sus empleados revisando durante el fin de semana los autos que estaban en el estacionamiento de la empresa para ver quiénes habían ido a trabajar en esos días, según publicó The Washington Post.