La autopsia realizada a George Floyd, el afroamericano cuya muerte a manos de un policía blanco en la ciudad de Minneapolis desató la ola de protestas antirracistas que sacuden a varias ciudades de Estados Unidos, consignó que la víctima había dado positivo en un test por COVID-19. La prueba en la que Floyd dio positivo había sido realizada el 3 de abril, y al parecer el cuadro fue asintomático. Floyd sufrió un ataque cardíaco mientras era inmovilizado por los agentes. Su muerte, ocurrida el 25 de mayo, fue calificada como un homicidio.