Por Paula Bistagnino
“Ahora estoy saltando de un guión a otro: paso de Antín para la tercera temporada de El marginal a Carlos Ferro Viera, el amigo de Maradona para Sueños benditos”, dice Gerardo Romano, que no imaginaba que a los 72 años iba a estar en una serie de proyección internacional como la megaproducción de Underground y en otra que recién empieza pero que ya trae mucha polémica y que, por tratarse de la vida de Diego Armando Maradona, va a generar repercusiones en el mundo entero. “Y no, es muy difícil imaginarse esto todo junto. La edad es cruel y son rachas. Igual, yo siento que trabajé muy duro y toda la vida. No creo en la casualidad, aunque siempre un poco de suerte se necesita”.
¿Qué podés adelantar de la tercera temporada de El marginal?
No mucho: que vuelve Antín, que Diosito va a ser protagonista, que… No más. No se puede.
Pero ¿va a ser precuela, secuela, intermedia entre la 1 y la 2?
Va a ser una superproducción con la calidad de las dos primeras. Lo que tenemos por ahora para decir es que hay fecha de comienzo de grabación, a principios de marzo, y fecha de estreno, en julio.
¿Te imaginabas el éxito de El marginal cuando hace ya varios años te llamaron para hacer al director de la cárcel, Antín?
Nunca está garantizado, por supuesto, pero yo creo que los éxitos se huelen, se intuyen. Esta propuesta, desde que me llegaron los libros, supe que iba a ser una ficción que rompería con lo que ya habíamos visto en televisión argentina. Y además venía con el sello de Sebastián Ortega, que es un artista, un talentoso. Creo que muestra un mundo que la mayoría de nosotros desconoce.
Sos abogado, además de actor, y conocés bien la cárcel, ¿hubo alguna inspiración real para Antín?
Antín está a la vuelta de la esquina, arriba de tu casa, en el departamento de al lado y la oficina vecina. El mundo está lleno de hijos de puta simpáticos. Son tipos muy peligrosos: que te enganchan con el carisma y después te la dan con perversión. Tipos de los que hay que cuidarse mucho.
¿Y cómo te llegó la propuesta de la serie de Maradona?
Me llamaron y, en primer lugar, acepté porque me gusta trabajar, necesito trabajar, me hace bien trabajar. Tengo claro que no voy a tener esta convocatoria para siempre y me gusta el proyecto…
Viene con polémica el proyecto. Y justamente vos vas a ser protagonista de las escenas por las que Claudia Villafañe mandó carta documento… Tu personaje, el Carlos Ferroviera, ex amigo de Diego, estuvo ahí, cuando lo internaron en Punta del Este.
Ferro Viera estaba y yo también estaba ahí. Era 2004 y ese verano yo estaba haciendo café concert en Punta del Este y me estaba quedando en la casa de Reina Reech, que es al lado de donde estaba Diego, con Ferro Viera y (Guillermo) Cóppola. Maradona era huésped de los productores de mi obra. Es más, lo trajeron una noche a la función y lo hice subir al escenario, cantó un tango, cantamos un tango juntos… Ahí lo conocí, ahí vi cómo era Maradona, su personalidad, su fuerza. Es un tipo único.
¿Estaban “tan pasados” como contó Ferro Viera, que además es asesor y consultor de la serie de Amazon?
Yo lo vi muy contento y alegre, cantando, divertido. Sí, sí, Diego estaba medio duro… Bueno, un poco todos estaban medio duros esa noche y en ese lugar. Pero Diego es un tipo generoso y solidario. Yo creo que los merqueros y las prostitutas son las personas más generosas y solidarias con el resto, empatizan con el dolor, la soledad, los infiernos ajenos.
¿No propusiste incorporar esa escena a la serie?
Si bien es un episodio clave en la vida de Diego, la verdad es que mi personaje no es protagonista y que esto es una gran producción con una compañía internacional y que es muy diferente en cuanto a posibilidades. Yo entro como actor para hacer mi personaje. Y no sé más de la serie que lo que me toca.
¿Y qué relación tenés con Maradona?
Yo lo admiro y lo banco sobre todo por lo que muchas veces se le critica: que es su gran sensibilidad social y política, su aparición y su jugársela siempre, toda su vida, por lo que le apreció. Es un tipo que en todo sentido ha puesto el cuerpo. A mí me conmueve eso de las personas, que arriesguen.