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Guerra entre hermanos en Sapere: "No es una movida política"

Marcelino Lucumán, fundador del club, fue acusado por el presidente de organizar movida para perjudicarlo. Cuenta su versión. Este sábado, no se jugó por temor a nuevos reclamos.

Marcelino Lucumán fue el fundador del Club Sapere el 30 de octubre de 1988 y por eso segura que "le duele la crisis" que atraviesa la entidad que conduce de hermano Juan Carlos (además presidente de Lifune), con quien cortó lazos antes de la pandemia cuando decidió marcharse.

Días pasados la situación estalló cuando un grupo de autoconvocados -padres, jugadores y profesores-, se apostaron frente a las puertas de la entidad reclamando mejoras en la infraestructura como así también el pago de sueldos atrasados de los profesores.

Juan Carlos Lucumán responsabilizó directamente a su hermano, quien integra la comisión vecinal del barrio “de la movida”, acusación que Marcelino negó y aunque reconoció que forma parte de la organización que preside Elizabet Vargas “en ningún momento hemos agitado la protesta. De haberlo hecho se hubiese juntado más gente”, aclaró.

“Fue una manifestación espontánea de padres, profes, jugadores de primera y del fútbol femenino, cansados del maltrato y las incomodidades en las que tienen que trabajar ya que no hay baños y las instalaciones están muy deterioradas”, explicó el dirigente y entrenador que cuando dejó el club ejercía de coordinador de fútbol infantil.

Debido a estos inconvenientes el club pidió postergar el partido que tenían programado hoy con Patagonia por el torneo local.

“Esto no es de ahora, viene desde hace quince años desde que él –refiriéndose a su hermano- es presidente. Me fui porque no quise confrontar más, prefiero esperar hasta el próximo año y presentarse a elecciones”, argumentó al tiempo que el equipo ayer no disputó la fecha lifunera debido a un pedido de la dirigencia por temor a nuevos reclamos.

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El predio de Sapere, que este sábado debía recibir los partidos de la jornada de Lifune, estuvo cerrado (María Isabel Sánchez).

“El dijo que está crisis surgió en la pandemia pero no es así porque esto viene de hace rato. Pacífico, Atlético Neuquén, Patagonia son clubes que han crecido y que han aprovechado las carpetas de sintético que le puso el Gobierno. Atlético sin ir más lejos, en plena pandemia adquirió un micro. El Estado cumplió, apoyó, pero también un dirigente tiene que gestionar, generar recursos sino: ¿para qué está?", se preguntó.

“Hablando con Juan Gutiérrez de Atlético me contó que ellos tienen en lista de espera a 200 chicos. Sapere debe tener 40 ó 50 chicos. Sapere es el único que no tiene baños para espectadores y vestuarios en muy malas condiciones. Por lo que tengo entendido han recibido aporte para mejorar pero eso no se vio reflejado en obras. El manejo del presidente es muy personalista”, criticó.

“Creo que se han perdido los objetivos. Cuando yo lo fundé teníamos un fin social, hoy es un club de servicio. Me duele verlo así. Lo más fácil es mirar para otro lado pero prefiero decirlo. Se debería llamar a una asamblea para explicar a dónde van esos fondos hay evidencia total de abandono en el club. Hay quejas por los yuyos y el deterioro de los vestuarios. Hay que dar una solución para que no se perjudiquen los chicos. Tiene que haber un diálogo para hacer un acercamiento. Apuntar a la comisión vecinal y se nos apunte que estamos gestando algo político es no querer ver la realidad”, concluyó.

El comunicado del club por la suspensión de este sábado:

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