Poner el cuerpo
El espectáculo es un unipersonal que exige de la actriz toda su concentración y capacidad histriónica. “En la elección del estilo tuvo mucho que ver José Luis Valenzuela”, aclaró Nicolau y agregó: “Además, es una línea de trabajo con la que me identifico profundamente, porque tiene como objetivo que se centre la atención en el actor, al reducir el espacio escenográfico. Yo estoy formada en ese tipo de trabajo, por elección, porque me interesa”.
Con una escenografía mínima –una silla, un muñeco y harina- la actriz lleva a delante un espectáculo que va involucrando al espectador a lo de los 40 minutos de duración. Para poder darle sustento a lo que se ofrece sobre el escenario la artista desarrolló una labor basada en una búsqueda profunda. “Se juega con los poquitos elementos que hay para ver qué es lo que se encuentra. Así se van armando secuencias de acción y movimiento y en base a eso se va trabajando”, explicó Nicolau.
“Toda la responsabilidad recae en lo actoral, hay factores como, por ejemplo, la música y las luces que ayudan, pero el espectáculo se podría hacer tranquilamente sin esos elementos. Es una línea de trabajo de las tantas que hay en el teatro, con esta es con la que me siento más cómoda”, concluyó la artista.
Sin embargo, más allá de la profesionalidad y de haber realizado este espectáculo más 50 veces, la actriz confesó: “Tengo más confianza en mi trabajo, pero de todos modos algunas horas antes del show se genera algún nervio. Y eso está bien porque produce una adrenalina extra”.
“Si sigo haciendo el espectáculo es porque todavía tengo ganas de hacerlo”, afirmó Nicolau.