Capital federal.- De cada 10 infectados con hepatitis C en Argentina, sólo cuatro lo saben. No es un tema menor si se tiene en cuenta que se trata de una patología que no presenta síntomas y que ante la falta de tratamiento, el daño hepático avanza indefectiblemente, por lo que resulta la principal causa de cirrosis, trasplante hepático y cáncer de hígado.
El dato surge de un informe de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (Aaeeh), que además detalla que 400 mil argentinos tienen esta “enfermedad silenciosa”. Por eso, la entidad subraya que cuanto antes sea detectada y tratada, menor será el daño sobre el órgano afectado. “Estamos hablando del equivalente a 4 o 5 estadios de fútbol repletos, cientos de miles de personas que no saben que tienen una enfermedad grave que va ocasionándoles daño irreversible en el hígado”, explicó Ezequiel Ridruejo, médico hepatólogo y actual presidente de la Aaeeh.
Los pacientes, en general, llegan tarde al tratamiento. Según el profesional, acuden con 30 años de desarrollo de la enfermedad a cuestas, lo que lleva a que tengan un alto deterioro hepático. En el 70% de los casos se produce una infección crónica, mientras que el resto elimina el virus por sí solo. ¿Por qué tanta gente desconoce su diagnóstico? Por la falta de información de la población en general sobre esta patología y sobre cuáles son las conductas de riesgo por las cuales deberían testearse para asegurarse su estado de salud. Y por la falta de conocimiento, información o formación de los médicos generalistas o de atención primaria, que son quienes en primera instancia pueden solicitar el estudio.
Por eso se recomienda que toda la población se haga un estudio para detectar hepatitis C una vez en su vida. El test es sencillo y rápido: consiste en una extracción de sangre y el resultado se obtiene luego de dos horas y media. En América, el 1% de la población tiene hepatitis C, según datos de la OMS, una proporción similar a la de otros continentes pero inferior a la de Europa (1,5%).
La principal vía de contagio es por sangre y quienes están más en riesgo son los consumidores de ciertas drogas. Puede haber contagio cuando se comparte un “canuto” al inhalar cocaína, o por el uso de material no estéril al utilizar drogas inyectables; también en prácticas sexuales en las que pueda producirse una herida. Además, se puede contraer hepatitis C al compartir elementos de uso personal, como afeitadoras o cepillo de dientes, con alguien infectado.
Al no presentar síntomas y ante la falta de tratamiento, el daño crece y causa cirrosis y cáncer de hígado.
Causa más muertes que el VIH
Según el Informe Mundial sobre la Hepatitis publicado en abril, las hepatitis víricas causaron 1,34 millones de muertes en 2015, una cifra similar a la atribuible a la tuberculosis y la infección por el VIH. Mientras las asociadas a estas dos últimas causas tienden a disminuir, las relacionadas con las hepatitis van en aumento. A nivel mundial, en 2015 sólo se diagnosticó el 9% de las infecciones por hepatitis B y el 20% de la C. Existen cinco tipos: A, B, C, D y E. Sin embargo, las que reclaman mayor atención son la B y la C ,ya que son las que ocasionan el 96% de la mortalidad mundial por esta patología.