Los estudiantes que rindieron la Prueba de Selección Universitaria (PSU) ya pueden conocer si están sujetos o no a la gratuidad, un sistema que comienza en marzo de 2016 y reemplaza parcialmente una herencia de la dictadura pinochetista.
La gratuidad beneficiará al 50% de los alumnos más vulnerables que se matriculen en alguna universidad estatal o privada tradicional del Consejo de Rectores o en una de las cuatro casas de estudio privadas que se adhirieron a esta nueva ley: U. Diego Portales, Silva Henríquez, U. Autónoma y U. Alberto Hurtado.
Según el Ministerio de Educación, podrán acceder al beneficio los jóvenes que provengan de los hogares pertenecientes al sector más pobre del país; que no tengan ningún grado de licenciatura terminal o título profesional previo; que sean de nacionalidad chilena o extranjeros egresados de la enseñanza media en Chile y con residencia definitiva en el país.
La universidad gratuita en Chile es un largo reclamo que tuvo su máxima expresión con las manifestaciones estudiantiles de 2011.
En la actualidad, sólo el 25% del sistema educativo chileno es financiado por el Estado; son los estudiantes los que aportan el 75% restante.