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Homenaje al Negro Forcada

En tiempos sin internet, la mejor forma de sacarse una duda era consultarlo a Aníbal Forcada.En tiempos sin internet, la mejor forma de sacarse una duda era consultarlo a Aníbal Forcada.

La máquina Olivetti golpeteaba una y otra vez, en medio de un ambiente de redacción como los de antes. Eran oraciones que se escribían a las apuradas porque estaba por salir al aire el boletín o quedaban pocos minutos para abrir el programa y era imperativo entregarle la pauta al operador cuando antes.

Eran épocas de la radio vieja, artesanal, sin internet y sin mayor ayuda que la de la memoria y el bagaje cultural acumulado por el tiempo y la experiencia. Eran épocas de tipos como Aníbal Forcada, hombres todo terreno capaces de presentar un espectáculo, hacer una entrevista, recitar poesía o animar una fiesta.

Ayer se cumplieron 89 años de su nacimiento y un compañero que trabajó en LU5 lo recordó en Facebook. Me pareció bueno escribir la efeméride.

Aníbal (El Negro Forcada) fue periodista, poeta, locutor, presentador, escritor y, fundamentalmente, un buen hombre a quien tuve la suerte de conocer.

Cuando llegó a la radio ya tenía una gran trayectoria y se había codeado con los referentes más importantes de la cultura popular argentina. Como no podía ser de otra manera, fue muy amigo de Milton Aguilar, Marcelo Berbel y tantos artistas patagónicos que conoció en festivales como el de Cosquín, Pico Truncado o el Cultrum.

Sus últimos años los pasó en LU5, al frente del informativo, pero también conduciendo programas culturales hasta su muerte, en 1992, cuando tenía 59 años, producto de una diabetes implacable.

Vaya este homenaje a un hombre que marcó una época en la cultura patagónica; un tipo bohemio con una formación exquisita en los tiempos en los que el buen gusto y el uso de las palabras más lindas era la mejor fórmula de entretener e informar a la audiencia.

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