Los arqueólogos repitieron la técnica empleada por los humanos prehistóricos. «Los resultados fueron sorprendentes», dijo Curtis Marean, paleoantropólogo y profesor de la Universidad de Arizona.
«Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo y era fácilmente desmenuzable. Además, era muy parecida a la encontrada en el hogar del sitio arqueológico. Al utilizar esta silcreta calentada, éramos capaces de producir copias muy realistas de las herramientas originales», explicó Marean.