Las precarias ataduras con que lo sujetaron al poste donde fue ejecutado es lo primero que se ve en la secuencia de fotos. Luego, un agente coloca una capucha blanca sobre la cabeza del sentenciado. Después el escuadrón de fusilamiento se apresta a ejecutar al terrorista islámico y, finalmente, se ven las imágenes del cuerpo envuelto en unas mantas ensangrentadas en las que termina siendo traslado por su verdugos.
La historia cuenta que luego de matar a los periodistas durante una conferencia de prensa, Hanafi escapó a Kenia, donde fue recapturado y sentenciado en Mogadishu, la capital somalí.