La filial de Amazon de ese país se vio obligada a retirar del mercado el producto luego de que Oliviero Forti, director de la división de migración en Caritas Italia, denunciara su venta como una "desvergüenza".
Además, Forti ha solicitado al fabricante que done los beneficios por las ventas de estos disfraces para la fabricación de chalecos salvavidas y otros artículos para los niños refugiados.
A pesar de esto, los disfraces siguen disponibles en el Reino Unido.