{# #} {# #}
Los recientes avances tecnológicos permitieron que una serie de artefactos registraran el impacto de un meteorito en Marte. El evento, ocurrido el 24 de diciembre del año pasado, que causó sacudidas de magnitud 4 en la superficie del planeta rojo, fue detectado por la sonda Insight y su sismómetro. Aquel aparato aterrizó en la superficie marciana luego de ser enviado por la NASA hace casi cuatro años, a unos 3500 kilómetros del lugar del impacto.
El origen de este temblor marciano, de todos modos, solo fue confirmado cuando la nave llamada Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), en órbita alrededor del planeta, tomó imágenes del cráter recién formado, menos de 24 horas después.
La impresionante postal muestra bloques de hielo que fueron proyectados en la superficie y hasta un cráter de unos 150 metros de diámetro y 20 de profundidad. Por lo tanto, el hoyo se convirtió en el más grande observado jamás desde la puesta en servicio del orbitador MRO, en actividad desde hace 16 años.
Ingrid Daubar, una de las expertas que forma parte del equipo de misiones de la sonda Insight, explicó que los impactos de meteoritos en el cuerpo celeste suelen ser habituales y comunes: “Lo que jamás hubiéramos pensado era poder presenciar algo tan grande”.
Los investigadores estiman que la roca sólida proveniente del espacio debía tener unos 12 metros, con lo que en la Tierra se habría desintegrado en la atmósfera. Philippe Lognonné, que se desempeña como profesor en planetología, brindó aún más detalles que permiten dimensionar el hito: “Es simplemente el impacto en la superficie más grande de meteorito que haya sido escuchado desde que la ciencia cuenta con sismógrafos o sismómetros”. Las observaciones de los expertos fueron publicadas en la prestigiosa revista Science.
La NASA también difundió la grabación de audio del terremoto, obtenida acelerando las vibraciones recogidas por el artefacto para permitir que el oído humano sea capaz de escucharlas.
El telescopio espacial James Webb logró captar imágenes de luz en flexión en el universo distante. Por ello, los astrofísicos pertenecientes a la Agencia Aeronáutica y del Espacio (NASA) debaten si lo que se logra ver es una fusión galáctica, ya que sería la más lejana registrada hasta el presente.
El enorme espejo del artefacto usó la gravedad de un cúmulo de galaxias para observar una de ellas, pero la investigación preliminar sugiere que el telescopio puede estar viendo dos galaxias y no una.
Webb es el telescopio espacial más potente jamás construido, con un espejo primario de 6,5 metros compuesto por 18 segmentos hexagonales recubiertos de oro y un parasol de cinco capas, que cuentan con el tamaño de una cancha de tenis, precisaron los investigadores.
Se especula que el descubrimiento permitirá ampliar, en gran medida, nuestro catálogo de galaxias tempranas de “solo decenas” de objetos a muchos más, explicó Rebecca Larson, estudiante de posgrado en la Universidad de Texas en Austin. “Estudiarlos puede ayudarnos a comprender cómo evolucionaron”, añadió Larson.
Los expertos hallaron más de 1300 sismos en los últimos tiempos; el cráter que quedó tras el gran terremoto tiene 150 metros de diámetro y hasta 20 de profundidad.