Neuquén.- Otra vez, los códigos de los barrios tienen más peso que las heridas de un arma de fuego. Dos hombres que fueron baleados y terminaron en el hospital optaron por no denunciar a sus atacantes.
Un joven de 26 años ingresó el domingo a la guardia del Hospital Heller con una herida de arma de fuego en la mano izquierda. De inmediato fue asistido y comprobaron que el proyectil le destruyó la primera falange del dedo índice, dejándole una fractura expuesta.
Como se encontraba fuera de peligro, los médicos realizaron la curación del caso y le dieron el alta. El oficial consignado al centro asistencial le requirió datos al joven, que lo único que dijo fue que había sido herido en el barrio Almafuerte, donde vive. Además, dejó en claro que no iba a radicar la denuncia y se retiró.
En el otro incidente, en el parque industrial, el sábado a las 20 unos albañiles terminaron su trabajo y decidieron ir a comprar unas bebidas y hacer un asado. Alrededor de la 1 de la madrugada del domingo, cuando uno de los hombres se estaba retirando con su moto, desde una camioneta que frenó frente a la puerta ejecutaron varios disparos. Sin advertir que había sido herido en la espalda, el hombre persiguió al vehículo sin suerte. Luego se fue a su casa, donde su hermano advirtió la herida.
El albañil ayer permanecía internado en el hospital Regional a la espera de una intervención quirúrgica. Por ahora, no denunció.