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Según las fuerzas del orden que vigilaron la salida de los participantes e identificaron a algunos de ellos, actualmente quedan en el área cerca de 250 personas, después de que durante la noche del miércoles los organizadores decidieron acabar con la fiesta que comenzó el 15 de agosto y llegó a congregar a cerca 10.000 personas.
La reunión ilegal que esperaban continuar hasta el próximo 23 de agosto había sido duramente criticada por el alcalde de Valentano, Stefano Bigiotti, por "comprometer la seguridad de toda la comunidad local, no sólo por los altísimos riesgos asociados a la emergencia epidemiológica", sino también por los posibles daños ambientales. El alcalde expresó su deseo de que "los culpables de esta perversa y vergonzosa iniciativa puedan ser identificados y llevados ante la justicia sin demora".
La polémica se intensificó a raíz de la muerte de un joven italo-inglés de 25 años, cuyo cuerpo fue encontrado por buzos en el lago, donde sus amigos afirmaron que se había adentrado durante la noche, según fuentes policiales. A pesar de su muerte, la fiesta no se detuvo y hasta cinco de sus participantes fueron hospitalizados por comas etílicos y consumo de drogas. Además, según informó el diario La Repubblica, ha habido hasta tres denuncias por violaciones y se han avistado perros que han muerto por el calor e inanición. Incluso, uno de los hospitalizados ha dado positivo por coronavirus.
Políticos pidieron responsabilidades a la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, por no haber actuado ante esta situación "totalmente fuera de control". El delegado del Gobierno en Viterbo, Giancarlo Sant’Elia, dijo que "el desalojo era imposible: los miles de participantes están repartidos en una superficie de 30 hectáreas".
Lo que resulta insólito es que no haya sido detectado semejante movimiento de gente. De golpe a una zona turística espléndida llegaron miles de autos, campers y todo tipo de vehículos rodantes que cargaban jóvenes italianos, franceses, polacos, ingleses, croatas, españoles y de otras nacionalidades europeas. Italia vive desde hace 18 meses una pandemia devastadora que ha causado más de 128 mil muertos. Y el problema sigue muy vigente. Lo que causa más preocupación no es lo que ocurrió en esta fiesta sino lo que puede suceder si el encuentro rave de diez mil jóvenes se transforma en un foco contagioso que reparte por Italia y media Europa la variante Delta del virus, muy contagiosa y letal.