“No hay esperanza”, dijeron acerca de su hijo de solo dos años. Sospechan que el órgano tuvo deficiencias en el traslado hasta Nápoles, en diciembre pasado.
Los padres de Domenico, un niño italiano de dos años y medio, autorizaron el inicio de cuidados paliativos luego de que un equipo de especialistas en trasplantes pediátricos concluyera que no existen posibilidades de un nuevo trasplante de corazón. El pequeño permanece internado en estado crítico tras haber recibido en diciembre un órgano que llegó dañado al hospital.
La decisión fue comunicada por el abogado de la familia, Francesco Petruzzi, quien explicó que se solicitó formalmente al centro de salud que se suspendan los tratamientos invasivos. Según detalló, el objetivo es evitar mayores sufrimientos físicos en un contexto clínico irreversible.
El trasplante fallido se realizó en el Hospital Monaldi de Nápoles, donde Domenico continúa conectado a un sistema de ECMO, que reemplaza de forma temporal las funciones del corazón y los pulmones.
La madre del niño, Patrizia Mercolino, impulsó distintas acciones públicas para visibilizar la situación clínica de su hijo. Entre ellas, promovió una procesión en la ciudad de Nola, donde reside la familia, con la participación de cientos de vecinos.
"No es eutanasia”, aclaró la familia del niño
Petruzzi explicó a medios italianos que “no es eutanasia, sino un procedimiento que sirve para evitar un tratamiento agresivo, porque lamentablemente no hay esperanza”.
La misma frase fue reiterada por Patrizia horas después, al confirmar la decisión familiar tomada luego de que un equipo de especialistas de hospitales italianos dedicados a trasplantes pediátricos, tras evaluar sus últimos estudios clínicos, concluyera que las condiciones actuales del niño no son compatibles con una nueva intervención quirúrgica.
La determinación, aclararon la familia y el abogado, se tomó pese a que se había notificado la posible disponibilidad de un órgano compatible.
“Junto con la madre, acordamos que lo único que podíamos hacer por el niño era solicitar un Plan de Atención Compartida (PCC), un proceso continuo entre el paciente y el equipo médico para definir las opciones de tratamiento para enfermedades crónicas y potencialmente mortales. Este enfoque ayuda a evitar la sobrecarga clínica”, dijo Petruzzi a Adnkronos.
Por su parte, el catedrático de Bioética Antonio G. Spagnolo, de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, explicó: “Cuando nos damos cuenta de que esta solución ya no es posible, llega el momento de los cuidados paliativos: acompañar al niño, junto con sus padres, hacia el final de su vida de la mejor manera posible”.
El avance de la investigación por el corazón dañado
Las primeras investigaciones señalan que el corazón trasplantado se dañó durante su transporte desde Bolzano hasta Nápoles el pasado 23 de diciembre. Según las pericias, el órgano habría sido colocado en un contenedor médico con hielo seco en lugar del hielo tradicional, lo que provocó su congelamiento.
Una auditoría interna del Hospital Monaldi indicó, en paralelo, que “al abrir el contenedor térmico, fue imposible extraer la cubeta que contenía el corazón, que estaba completamente envuelto en un bloque de hielo”.
Además, reveló que a pesar de la “fuerte sospecha de daños graves al órgano por congelación”, el equipo médico decidió avanzar con la implantación debido a la falta de alternativas inmediatas.
Las fiscalías de Bolzano y Nápoles investigan el caso, con al menos seis personas bajo análisis, y no se descarta que se amplíe el número de involucrados.
También intervienen las NAS, las Unidades Nacionales de Salud y Seguridad, para determinar si el contenedor utilizado cumplía con las directrices del Centro Nacional de Trasplantes.
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