En un hecho de violencia sin precedentes en la región, una joven enfermera de 29 años fue brutalmente atacada y herida en su lugar de trabajo.
La tranquilidad y la paz que caracterizan a Huinganco, conocida como el “Jardín del Neuquén”, se vieron violentamente interrumpidas por un hecho delictivo sin precedentes en la localidad y en la región. Un encapuchado atacó a una enfermera dentro de las instalaciones del centro de salud local, dejando a la comunidad conmocionada y atemorizada.
Antonio, el padre de la víctima, en diálogo exclusivo con LM Neuquén relató con dolor y preocupación lo sucedido. "Mi hija fue abordada el martes cerca de las 21:30 horas en el centro de salud, luego de asistir a una paciente que había requerido una atención médica", dijo. "Es un hecho repudiable que nos ha dejado a todos con mucho miedo", añadió consternado.
El ataque a la enfermera no solo ha vulnerado el sistema de salud de la localidad, sino que también ha generado un clima de desconfianza y temor entre los propios vecinos. "Todos desconfían de todos", expresó Antonio. "La tranquilidad que teníamos se ha ido. Ahora hay un miedo que no sabemos cómo manejar", admitió.
El centro de salud de Huinganco, que depende del hospital de la vecina localidad de Andacollo, es un lugar donde la comunidad se siente segura. Sin embargo, este hecho ha generado una sensación de inseguridad y vulnerabilidad. "Es un lugar donde la gente se siente protegida, pero ahora no sabemos qué puede pasar", añadió el vecino con extrema incertidumbre.
La policía está investigando el caso, pero hasta el momento no hay pistas claras sobre el agresor. La comunidad está en shock y exige justicia para la víctima y su familia.
Este hecho ha conmocionado a la sociedad huinganquina y ha generado un llamado a la reflexión sobre la seguridad y la protección de los trabajadores de la salud. "Es un tema que nos preocupa a todos. Queremos que se haga justicia y que se tomen medidas para que esto no vuelva a suceder", pidió el padre de la enfermera.
Un infierno en pocos minutos
El testimonio de Antonio, el padre de la enfermera de 29 años que fue brutalmente atacada, es un llamado de atención a la sociedad neuquina. La noche del martes 17 de febrero, su hija se encontraba de guardia pasiva cuando recibió una llamada para atender a una paciente en el puesto de salud. Lo que siguió fue un infierno.
"Mi hija atendió a la señora y cuando se retiró, entró una persona encapuchada que la agarró de los pelos y la forcejeó", relató Antonio con lágrimas en los ojos. "Le cortaron el brazo, no sabe con qué. Ella vio un encapuchado, nada más. Forcejearon, logró escaparse y se encerró en el baño".
La joven logró llamar a su pareja, que se encontraba a 5 kilómetros, y alertar a la policía. Sin embargo, la respuesta a la investigación fue lenta al no haber testigos del ataque. "Lamentablemente, no se ha encontrado nada, no se ha encontrado el culpable ni elemento alguno", señaló Antonio con impotencia.
La falta de cámaras de seguridad en el lugar y la ausencia de personal de servicio y enfermeros en el centro de salud son solo algunos de los factores que contribuyeron a la vulnerabilidad de la enfermera. "El puesto de salud está hacia la entrada del pueblo, no hay mucha concurrencia de gente, no hay cámaras, no hay nada", agregó Antonio.
La falta de respuesta institucional es palpable. "Hasta ahora no se ha recibido ningún comunicado en repudio desde Salud Pública provincial", expresó Antonio con dolor.
La situación es desesperante. Una joven enfermera que solo quería hacer su trabajo se encuentra ahora luchando por su tranquilidad y bienestar, mientras su familia y la comunidad exigen justicia y seguridad. "Estamos luchando para que no se perjudique, que no se sienta más abandonada", sostuvo el padre acongojado.
Un llamado a la justicia y la colaboración
Antonio hizo un llamado desesperado a la justicia y a la colaboración de los vecinos para esclarecer el brutal ataque sufrido por su hija. "Pedimos justicia, pedimos que esto se esclarezca", enfatizó con determinación. "Al ser un pueblo chico, todos nos conocemos, y que pasen estas cosas es medio preocupante. Estamos con mucho miedo, con impotencia. Mi hija desconfía de todo el mundo", argumentó.
El padre hizo también un llamado a todas las personas que puedan tener alguna información sobre el ataque a que se acerquen a la justicia. "Pedimos que se aporte cualquier dato, cualquier mensaje, cualquier estado que se maneje por las redes sociales", remarcó.
La investigación está a cargo de la Comisaría 30 de Andacollo, y Antonio confía en que se hará justicia. "Estamos a la espera de que se esclarezca este hecho y se castigue a los responsables", pidió.
La desconfianza y el miedo se han apoderado de la comunidad por completo. "Queremos como familia que se tomen medidas urgentes para que esto no vuelva a suceder", exigió.
Solidaridad y repudio
La comunidad de Huinganco y el Hospital Andacollo se han unido en solidaridad con la víctima. Es así que compañeros de trabajo y vecinos han expresado su pesar y repudio ante el deplorable suceso.
El Hospital Andacollo emitió un comunicado expresando su apoyo a la compañera afectada y pidiendo el esclarecimiento del hecho. "Rechazamos y repudiamos cualquier acto de violencia", dice el escrito que circuló por redes sociales. "Reafirmamos nuestro compromiso con la realización de nuestras labores con profesionalismo y dedicación, pero de la misma manera esperamos que se tomen las medidas necesarias para garantizar un entorno de trabajo seguro y respetuoso para todos", agregaron.
Por su parte, una enfermera jubilada de Huinganco, expresó su repudio por los mismos medios digitales. "El ataque a una mujer en su lugar de trabajo es inadmisible", escribió. "Más grave aún es el silencio de quienes tienen la autoridad local a cargo. La violencia no puede naturalizarse. El silencio institucional es abandono”, añadió con una fuerza aplastante.
Una vida dedicada al cuidado de los demás
La enfermera es una joven dedicada y apasionada por su trabajo. Nacida y criada en Huinganco, ha dedicado su vida al cuidado de los demás.
Su trayectoria laboral es un ejemplo de su compromiso y dedicación. En 2018, comenzó a trabajar como enfermera en el Hospital Schestakow (San Rafael, Mendoza), donde demostró su capacidad y pasión por la enfermería. En 2019, se unió a la minera Andacollo, donde continuó su labor con la misma dedicación y profesionalismo
Ya en 2020, en tiempos de pandemia, se unió al Hospital Andacollo donde continuó forjando su trayectoria. En tanto que, en 2023, se trasladó al puesto de salud de Huinganco. Su objetivo siempre ha sido brindar el mejor cuidado posible a sus pacientes, y su dedicación y profesionalismo han sido y son reconocidos por todos.
Hoy, esta joven enfermera se encuentra con miedo e inseguridad, víctima de un brutal ataque que la ha dejado con heridas físicas y emocionales. Sin embargo, y a pesar de todo, su espíritu sigue intacto, y su compromiso con la enfermería sigue siendo el mismo y por esa justa razón confía plenamente en que se hará justicia.
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