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Jesús atacó a una taxista, le robó el auto y cayó tras una persecución

Es uno de los "Felipito" Soazo que tras robar el taxi en el barrio Z1 fue atrapado por la policía rionegrina en Allen. Ya lo acusaron y volvió tras las rejas, hacía un par de meses había recuperado la libertad.

Hacía un par de meses que Jesús “Felipito” Soazo había recuperado la libertad tras pasar una temporada tras las rejas de la U11 por una serie de robos con arma y hurtos.

Pero al parecer ver la vida sin barrotes de por medio lo marea y la madrugada del 24 volvió al ruedo y terminó como de costumbre tras las rejas, un ámbito que le es familiar.

El ataque

Esa madrugada, Jesús, nombre que no hace juego con su estilo de vida, decidió tomarse un taxi en Pérez Novella y Racedo con destino al barrio Z-1.

La víctima fue una mujer que desde hace unos años trabaja como conductora y cada tanto le toca alternar la noche.

Jesús subió, según relató la víctima, y le fue dando indicaciones muy precisasa de por que calles tomar e incluso le hizo agarrar por una diagonal llegaron hasta el fondo de la barriada que está al pie de la meseta neuquina.

Ahí le pidió que parara y que lo espere. Se bajó el joven del auto y un par de casas mas atrás del auto golpea las manos y sale un muchacho.

Hasta ahí, para la tachera, todo estaba dentro de los normal no había notado nada raro.

De golpe los dos sujetos le abren la puerta del conductor y la sacan por fuerza, pero como ella se resistía le dijeron: “bajate la concha de tu madre” mientras le tiraban el pelo y luego arrojaban al piso.

En ese momento desesperante, la mujer se aferró a la puerta del auto, estando en el suelo, pero Jesús se subió y salió a toda velocidad, arrastrando a la mujer un par de metros.

Por suerte se logró quedar con el celular y llamó a su esposo que le reveló que en esa vivienda viven los Soazo.

Aviso y persecución

Dio aviso a la base desde donde llamaron a la policía y un compañero fue de inmediato a asistirla.

El aviso del robo del taxi se irradió por la radio de los tacheros y luego la policía hizo lo mismo con el resto de los móviles.

Desde Cipolletti un colega les confirmó que lo vieron pasar al vehículo y se le da conocimiento a la Policía rionegrina.

Llegando a Allen una patrulla los identifica, pero lejos de frenar hace un par de maniobras evasivas y comienza la persecución por la localidad.

El desconocimiento y la buena muñeca del policía que iba al volante del móvil se combinaron para poner fin a la persecución y así lograron detenerlo.

La mujer denunció que fue todo tan sorpresivo que no alcanzó a apretar el botón atipánico y que le llevó los 3000 pesos que tenía en la billetera que estaba en el taxi que tiene GPS.

Soazo fue trasladado, tras los trámites de rigor a Neuquén, y el fiscal Horacio Maitini le formuló cargos ayer por robo.

El juez Mauricio Zabala avaló los cargos, pero en vez de dictar los cuatro meses de preventiva solicitados por Maitini le dio dos meses por lo que fue trasladado a una alcaldía donde recibió la Navidad.

De ser declarado culpable, no solo se le dictará la reincidencia sino que tendrá una nueva condena de prisión efectiva.

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