Investigadores y familiares sospechan que el homicida de Aníbal Cepeda mandó mensajes desde su teléfono para que no lo buscaran en Río Gallegos.
Familiares de Aníbal Cepeda que llegaron a Río Gallegos desde Buenos Aires, le dieron este miércoles el último adiós al jubilado que fue velado tras ser víctima de un horrendo crimen en la capital de la provincia de Santa Cruz.
Cristian Cepeda e Isabel Britos, hijo y nuera del hombre de 72 años, revelaron un hecho que podría haber salvado la vida de Aníbal: el jubilado petrolero ya tenía todo listo para dejar la Patagonia e irse a vivir a Mendoza.
Incluso, había trasladado a la provincia cuyana la mayor parte de sus pertenencias y en Río Gallegos estaba alquilando un departamento amueblado que debía dejar el 6 de mayo.
Según pudieron establecer las primeras pericias policiales, alrededor de dos semanas antes de esa fecha fue asesinado, descuartizado y sus restos ocultos en dos lugares distintos: una parte en el pozo ciego de un complejo de departamentos cercano a la costa riogalleguense, y la cabeza y las manos en un terreno a la vuelta de ese conjunto residencial.
Los familiares de Cepeda, que viajaron a Santa Cruz desde la ciudad bonaerense de Campana, confirmaron también que el hombre había cobrado una indemnización, un dato que había surgido de testimonios tomados en la investigación del homicidio.
Por otra parte, contaron que durante los días en que Aníbal estuvo desaparecido recibieron mensajes telefónicos y también hubo movimientos de cuentas bancarias, y creen que Marcelo Félix Curtti, el único detenido y sospechoso del crimen, pudo haberse hecho pasar por él.
Cepeda fue visto por última vez el 20 de abril pasado, pero la denuncia por averiguación de paradero fue hecha varios días más tarde debido a que era habitual que se fuera a pasar algunos días a un campo sin mantener contacto con su familia.
Cuando pasó el tiempo sin que hubiera noticias, Isabel y Cristian viajaron desde Buenos Aires y comenzó la búsqueda que el domingo terminó de la peor manera, con el hallazgo de los restos.
“Él ya se estaba por ir a vivir a Mendoza, ya se había llevado todas sus cosas y acá estaba alquilando algo amueblado porque no tenía nada”, le contó Isabel a la radio LU12.
“Mi padre era buenísimo, súper tranquilo. Amable, un hombre muy trabajador”, expresó, por su lado, Cristian Cepeda.
Según contaron, Aníbal había cobrado una indemnización durante 2024 y parte de ese dinero lo utilizó para comprarse una camioneta.
Curtti, un exconvicto bonaerense de 61 años que conoció al jubilado petrolero en jornadas compartidas en el Casino de Río Gallegos, es el principal sospechoso del homicidio y, tras ser detenido, fue quien dio la pista que permitió hallar los restos del cuerpo.
Los investigadores analizan movimientos bancarios, celulares y mensajes enviados desde el teléfono de la víctima después de su desaparición, y la familia sospecha que el asesino respondió mensajes haciéndose pasar por Cepeda para evitar que denunciaran la desaparición.
“Ya era el asesino que contestaba sus mensajes haciéndose pasar por mi suegro para que no lo viniéramos a buscar”, afirmó Isabel.
Ahora, sin más posibilidad que la resignación, los familiares esperan justicia. “Que pague. Si no lo paga en la tierra, lo va a pagar con la justicia divina”, dijo Isabel.