Los profesionales concluyeron que, si bien muchos solían mantener la cercanía por el cariño y el apego emocional, muchos lo hacían por interés. Así, no todas las personas tienen intenciones puras y transparentes a la hora de entablar una conexión posruptura, en especial si tienen una personalidad con rasgos oscuros que pueden implicar un alto grado de narcisismo o una psicopatía encubierta.
Entre las principales causas señaladas para cultivar la amistad, los voluntarios indicaron que ofrecía, a ambas partes, beneficios como información, dinero, amor y hasta sexo.
Mogilski y Welling descubrieron que aquellos que siguen en contacto suelen reunir una mayor cantidad de rasgos típicos de personalidades oscuras que los que cortan definitivamente la comunicación.
Además, los hombres son más propensos a mantener el contacto por el sexo. El pragmatismo y la disponibilidad sexual son más importantes para ellos que para las mujeres, un resultado que coincide con los de otras investigaciones sobre la amistad con personas del sexo opuesto.