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POR FERNANDO CASTRO - Editor +e
Fue un final de semana a toda máquina. Los anuncios, los posicionamientos, los nuevos permisos de concesión volvieron a poner a Vaca Muerta en medios de todo el mundo. Ya no es sorpresa la extensa cobertura que acapara la formación shale. El jueves, un nuevo gigante mundial formalizó su entrada en la provincia. Se trata de ConocoPhillips, la tercera empresa más grande de Estados Unidos, con sobrada experiencia en la industria shale, se metió en Bandurria Norte y Aguada Federal, de la mano de Winterhsall Dea, la compañía alemana que a principios de año se quejó públicamente por aquello que es poco menos que un sacrilegio en la industria: el cambio de condiciones jurídicas. En ese caso, fue la resolución 46 de Energía nacional, y el techo al subsidio que aplicó la Nación una vez que el FMI le impuso esa restricción presupuestaria. Los alemanes buscaron socio y reafirman su posición en la Cuenca Neuquina.
YPF no se quiso quedar atrás y, casi en simultáneo, anunció que se garantiza el transporte para el GNL, en un acuerdo que deja en claro una nueva exportación de shale de Vaca Muerta en septiembre.
Además, se garantiza un buque metanero para seguir realizando ventas, si fuera el caso, hasta mayo del 2020.
En plan de seguir dando buenas noticias, había, si se quería, de donde seguir tomándolas: Vista Oil & Gas entró en Wall Street, tal como se anticipaba, y buscará seguir capitalizándose para su operación en Bajada del Palo Oeste, donde comenzó sus operaciones en febrero pasado. Y lo de ayer, la opción de Tecpetrol por el crudo de Vaca Muerta.
La empresa del grupo Techint se prende al furor del shale oil (tampoco es que le queden muchas opciones) y consiguió dos concesiones no convencionales en Los Toldos I Norte y Los Toldos II este.
Será socia de GyP de Neuquén y desarrollará las áreas durante 35 años. Así, la provincia llega a las 36 concesiones no convencionales, una serie que, de acuerdo con el plan del gobierno neuquino, implica alcanzar la meta de 40 antes de fin de año.
Así las cosas, la velocidad crucero del crudo (mientras se mantengan las condiciones internacionales) sigue viento en popa.
Esta seguidilla de anuncios y confirmaciones forman parte de ese esquema que implicará un salto de escala en la producción. Como lo informó este suplemento, las proyecciones conservadoras hablan de saltos interanuales sucesivos en la producción de un 15 por ciento.
Neuquén producirá unos 297 mil barriles diarios en 2023 si se hace una cuenta cautelosa. Pero los números pueden ser mucho mayores, y acaso esa sea la chance más segura, una en que la producción de petróleo llegue a un volumen desconocido para la historia hidrocarburífera argentina.
La llegada de inversiones da una muestra de la calidad del recurso, de los avances en los campos, de la competitividad y de las condiciones propicias para entrar al sector petrolero propiciadas por Neuquén. Por ahora, este escenario pudo surfear las tensiones del año electoral.
Con todo, el dilema sigue siendo el de siempre. Cómo estos buenos grandes momentos les abren pie a los debates de fondo. El de la generación de valor, el de la vía exportadora del gas y cómo hará el país para poder buscar financiamiento para las grandes obras de infraestructura que necesita.
Ni que hablar de cómo se hace para conseguir fondos para poder afrontar los desafíos de índole social que impone la intensidad de los desarrollos shale. Por ahora, esa agenda no encontró un lugar preponderante en la recta final hacia las elecciones de octubre.