En septiembre pasado, Apple había anunciado en su blog que "la incorporación de los permisos de conducir y los documentos de identidad estatales a Apple Wallet es un paso importante en nuestra visión de sustituir la cartera física por un monedero móvil seguro y fácil de usar", dijo Jennifer Bailey, vicepresidenta de Apple Pay y Apple Wallet de Apple.
"Estamos entusiasmados de que la TSA (Administración de Seguridad en el Transporte por sus siglas en inglés) y tantos estados ya estén a bordo para ayudar a hacer realidad esto para los viajeros de todo el país usando solo su iPhone y Apple Watch, y ya estamos en conversaciones con muchos más estados mientras trabajamos para ofrecer esto a nivel nacional en el futuro."
"Esta nueva e innovadora iniciativa de licencia de conducir e identificación estatal móvil con Apple y los estados de todo el país, permitirá una experiencia de control de seguridad en los aeropuertos más fluida para los viajeros", dijo David Pekoske, administrador de la TSA. "Esta iniciativa marca un hito importante por parte de la TSA para proporcionar un nivel adicional de comodidad para el viajero al permitir más oportunidades para el control de seguridad aeroportuario de la TSA sin contacto", agregó.
Sin embargo, detrás de la innovadora iniciativa del gigante tecnológico, la letra chica del acuerdo esconde varios aspectos que no son tan beneficiosos para los usuarios. Según una investigación del portal CNBC, Apple tiene el control exclusivo de varios elementos de esta aplicación de identidad.
Los estados de Arizona, Connecticut, Georgia, Iowa, Kentucky, Maryland, Oklahoma y Utah soportan la carga de mantener la función, a expensas de los contribuyentes.
CNBC obtuvo detalles de los acuerdos entre algunos de esos estados y Apple:
Según los dos memorandos de entendimiento, "los organismos estatales que los han suscrito sólo pueden rescindirlos con el consentimiento de Apple o por causa justificada, si Apple incumple los términos del acuerdo y no lo remedia en un plazo de 30 días".
Cuando Apple anunció los primeros detalles de su sistema de identificación, hizo hincapié en el cifrado y otras características de seguridad, subrayando que ni la empresa ni los funcionarios del Estado podían saber "cuándo o dónde" los usuarios mostraban las identificaciones.