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La cuarentena de un neuquino que volvió de Andorra

"Es la primera vez que hago el aislamiento en serio", dijo el hombre, que llegó el 24 de mayo.

Por Ezequiel Maestú - maestue@lmneuquen.com.ar

Tras semanas de intentar regresar al país, miles de argentinos varados en el mundo al momento de la cuarentena empezaron a volver. En medio de la flexibilización del aislamiento, a los repatriados de Chile y Estados Unidos se sumó Andorra, uno de los países con más argentinos entre sus fronteras.

Allí se encontraba Santiago (nombre ficticio, ya que prefirió resguardar su verdadera identidad), haciendo la temporada en una montaña donde trabajaba como instructor de esquí. Después de recorrer las calles vacías de Madrid desde donde despegó junto a 280 argentinos más, un colectivo coordinado por la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CRNT) lo trasladó de Buenos Aires a Neuquén.

Ahora, entre cuatro paredes sin balcón, realiza la cuarentena obligatoria. “Es la primera vez que hago la cuarentena en serio. En Andorra la situación era mucho más flexible, acá si no cumplo hay de 6 a 12 meses de prisión”, comentó.

Más de seis meses sin ver a sus padres no impidieron que cumpliera con los protocolos pactados para su regreso al país. “Fue duro verlos después de tanto tiempo y no poder abrazarlos. Ellos trabajan con alimentos, así que lo más responsable fue evitar el contacto y alquilarme un departamento donde pueda estar aislado”, contó. Y agregó: “Ya habrá tiempo para los abrazos, lo más importante era encontrar un lugar donde hacer la cuarentena”.

Santiago, a quien ya le realizaron en Andorra un test de anticuerpos por el coronavirus y dio negativo, sostuvo que “llegando de afuera dan casi por hecho que tenés coronavirus y se da una especie de rechazo”. “Mis padres me ayudaron a buscar un alquiler, pero varios lugares no me quisieron alquilar sus casas para hacer la cuarentena”, indicó. Aunque admitió: “Los entiendo porque es algo que también puede suceder, pero es raro”. Ni bien llegó a la terminal de la ciudad, lo recibieron tres patrullas de policía. Allí, los oficiales se encargaron de tomarle la temperatura y los datos de dónde realizaría la cuarentena. Así, las autoridades provinciales pueden encargarse de que cada repatriado cumpla con las condiciones establecidas.

“Bajé del colectivo y me hicieron esperar un buen rato y a la gente que seguía viaje en el colectivo también, porque en caso de que tuviera fiebre debían activar un protocolo”, comentó. Viajó junto a unas 40 personas de General Roca, Neuquén capital, Junín y San Martín de los Andes.

Santiago está encerrado desde su llegada a la ciudad hace dos días. “Por suerte tengo computadora e internet, aunque la conexión es bastante mala”, comentó. Sin embargo, sus mayores distracciones son el deporte y pensar en sus próximas salidas laborales. “Si todo esto sigue así, el cerro Catedral, en Bariloche, no va a volver a abrir y tendré que ver qué salida laboral encontraré”, dijo.

En medio de su llegada, celebró el 25 de Mayo encerrado. “No tuve la oportunidad de comer locro, pero me hice un asado en el horno”, expresó. Ahora, espera que pasen los 14 días de la posibilidad de contagio para ir a su casa, poder abrazar a sus padres y comer “asado de verdad”.

“No fueron estrictos con los controles”

Con relación al vuelo de Madrid a Buenos Aires, Santiago comentó que el protocolo no se cumplió como lo esperaba. “El avión iba lleno, nunca existió eso de un asiento de distancia”, sostuvo.

Además, se quejó de algunos comportamientos de las autoridades nacionales. “No fueron tan estrictos con los controles, tampoco me preguntaron si tenía algún lugar donde hacer la cuarentena, por una cuestión de que se aseguren de que los que llegamos estemos cumpliendo los protocolos”, explicó.

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