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La emoción fue la principal protagonista de la jornada de este miércoles por la mañana en el Estadio Ruca Che. La de la gente mayor que se acercó para darse la primera dosis de la vacuna Sputnik V pero también la del personal de salud y los colaboradores de la municipalidad, la provincia y particulares, que de manera voluntaria se sumaron a la campaña.
La atención estuvo centrada en la gente de entre 80 y 90 años que llegó al lugar, en su mayoría acompañada por algún familiar o vecino.
Tal fue el caso de Teresa, de 81 años. “Vine con mi hija y mandada por mis nietos, que fueron los que me anotaron para vacunarme. Todo fue bárbaro: la atención, el trato, fue un pinchacito nomás”, dijo y advirtió que ella siempre se vacuna todos los años contra la gripe. “Lo único que sé es que ponerse la vacuna es bueno, siempre. Hay personas que tienen miedo pero hay que estar tranquilos, mucho más en el caso mío, porque veía que preguntaban sobre los riesgos por enfermedades pero así como me ven no tengo nada: ni presión, ni diabetes, no tomo ni un solo remedio”, aseguró entre risas.
Desde el barrio Provincias Unidas llegó Pedro, con sus 87 años recién cumplidos y en compañía de su hija. Después de recibir la vacuna en uno de los boxes dispuestos para la aplicación accedió a hablar, visiblemente emocionado pero seguro de haber tomado la decisión correcta. “Fue perfecto todo, no me dolió nada, estaba convencido de venir, no tenía ninguna duda. Ahora me quedaré en mi casa tranquilo y esperaré la segunda dosis”, aseguró.
Cerca de allí, en silla de ruedas y a la espera de ser llamada para la vacunación estaba Eli. Las evidentes dificultades para trasladarse contrastaron con su lucidez y buen humor. “Tiene 89 años años”, indicó Olga, su hija. “88 años nena, no 89”, la corrigió enseguida su madre. “Es verdad, va a cumplir 89”, dijo con una sonrisa Olga, quien aseguró que quiere ayudar a trasladar no sólo a su mamá “sino también a otras personas que lo necesiten porque la vacuna es algo central para que se termine esta pandemia que está afectando a tanta gente”.
Al rato apareció Gladys, de 84 años, que salió caminando sola desde el box de vacunación hacia la puerta del gimnasio del Ruca Che. Llevaba unos lentes oscuros que no impedían ver que por debajo caían unas lágrimas, lo que obligó a consultarla por sus sensaciones. “Lloro porque estaba esperando mucho este momento, hoy me vino a acompañar mi cuñado al que le dije en su momento: cuando esté la vacuna me la pongo”, explicó. Gladys reconoció que debió recurrir a la ayuda de su familia para anotarse que se “emocionó mucho” cuando la llamaron para confirmarle el turno.
Operativo
En esta etapa se aplicarán 3.500 dosis del primer componente de la vacuna rusa, a repartir en partes iguales entre adultos mayores y el resto del personal del sistema de Salud público y privado que no había suido alcanzado en la primera campaña de vacunación.
“Hay una estación de registro y una de espera para poder acceder a la vacunación, no están mucho tiempo por acá, son 10 minutos de espera para que se conformen los grupos de cinco personas y otros diez hasta que se descongelen las dosis de vacunas”, explicó la ministra de Salud de la provincia, Andrea Peve.
Dijo que la llegada de la gente al Ruca Che se dio de manera fluida. “Vinieron todas las personas que estaban programadas en los turnos, unas 300 personas se van a vacunar en el día de hoy y para el caso de que alguna falte estamos con el registro a manos. Por eso, a través de un llamado o por mail se ratifican los turnos y sino se vacunarán en algún momento entre hoy y el viernes. Igual no hay límite de tiempo para esto” aclaró.
Peve dijo que hubo casos donde la gente manifestó dudas, que fueron evacuadas por el personal de salud, y destacó la tarea del voluntariado. “No sólo de los que se inscribieron y que están trabajando de manera excelente sino también la ayuda de vecinos que acompañaron a gente que no se podía movilizar, como así también la tarea del personal de diferentes ministerios y del municipio que se han sumado para ayudar a las personas a llegar hasta acá, como así también para guiarlos una vez que se hicieron presentes en este lugar”, resaltó.
Durante la jornada los aplausos fueron una constante cada vez que en un box se terminaba de cumplir con una tanda de vacunación, como reconocimiento al personal de salud y a la gente de avanzada edad que, en algunos casos y con mucho esfuerzo, se pudo hacer presente en el lugar. Pero también dio la sensación que fue una forma de explicitar que se había cumplido, al menos, un paso más en la carrera por derrotar al COVID.