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La historia de Mara, la elefanta que viajará desde Buenos Aires a un santuario en Brasil para vivir en libertad

Es una de las tres elefantas que vive en cautiverio en el ex zoológico de Capital Federal. El traslado demandará cinco días.

Mara es una elefanta que vivió 25 años trabajando en circos y otros 25 años en lo que fue el zoológico de la ciudad de Buenos Aires. En pocos días será traslada a un santuario de esta especie en Brasil y los veterinarios que la cuidan están ultimando todos los detalles para que en esta última etapa de su vida pueda disfrutar de la naturaleza.

Los elefantes pueden vivir hasta 75 años por lo que aún le queda mucho por disfrutar. María Cristina Cosma, veterinaria del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) contó a LMN que el plan es que el animal salga de su cautiverio a fin de este mes.

La elefanta está muy bien de salud y los especialistas del Ecoparque, donde vive actualmente, están cumpliendo paso a paso los requisitos sanitarios que exige Brasil para recibirla.

“Lo último que le suministramos es una vacuna contra la rabia paresiante que es la trasmitida por una especie de murciélagos que puede existir tranquilamente en el ambiente selvático donde ella va a vivir a futuro”, contó Cosma.

Mara se encuentra en cuarentana sanitaria para certificar oficialmente distintas pruebas diagnósticas convenidas con el Senasa, por ejemplo, verificar que esté libre de tuberculosis, fiebre aftosa y leptospirosis.

En los últimos cinco días antes del traslado se le dará un tratamiento preventivo con antibióticos para evitar que la elefanta pueda contraer leptospirosis y eliminarla en el destino a través de su orina, explicó la veterinaria.

El traslado

La elefanta va a viajar en una caja con barrotes de acero provista por el santuario de Brasil, que pesa unos 3000 kilos sumados a los 3500 y 4000 kilos de animal hacen que el traslado sea lento y demandará unos cinco días. "No van a ir a más de 80 kilómetros por hora", aclaró la veterinaria.

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La caja se subirá con una grúa a un camión que la trasladará en la travesía de 2700 kilómetros entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el municipio de Chapada dos Guimarâes. En el traslado van a acompañar a Mara una de sus cuidadoras habituales, veterinarios que ya la conocen y un especialista del santuario de Brasil.

"Todos estamos muy ansiosos para que arribe a su nuevo lugar, donde se va a encontrar con dos elefantas más de la especie asiática, como ella”, subrayó Cosma y agregó: “Me hace muy bien saber que ella va a estar en un ambiente grande y selvático, donde se pueda sentir libre, junto a sus congéneres”.

La caja hace días que está instalada en el Ecoparque de Buenos Aires donde vive la elefanta y ella ya entra y sale sin miedos.

Una vida sacrificada

Según los datos que estableció el Ecoparque, Mara nació en Alemania y llegó a Uruguay comprada por un circo. Luego fue traslada a Buenos Aires donde trabajó en otros dos espectáculos durante 25 años.

Hace más de dos décadas fue capturada legalmente por el maltrato que recibía en el famoso circo Rodas y así llegó al ex zoológico de Buenos Aires y allí permaneció hasta que se convirtió en el Ecoparque, donde vive actualmente. "Ella sigue ahí, en el mismo lugar que habitaban antes los elefantes. Si Dios quiere Mara pasará sus últimos 20 años en un ambiente selvático y libre", expresó con emoción la veterinaria a LM Neuquén.

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El santuario de Elefantes de Brasil recibe solo a la especie asiática, por lo que este será sólo el turno de Mara. Kuki y Pupi, las otras dos elefantas que viven en Buenos Aires deberán esperar pero según describió la veterinaria al quedarse solas en el Ecoparque les mejorará la calidad de vida.

En este santuario de Brasil existe el cuidado del hombre, en caso de enfermedades. El espacio es de 10 hectáreas rodeadas de árboles. "Son una especie que hay cuidar muchísimo para no perderla. Actualmente, lo que se hace con estos animales es procurarles el mejor bienestar posible. Y devolverlos un poco a un marco más natural de sus vidas", afirmó Cosma.

Mara nació en cautiverio, y si bien hace 25 años que no trabaja, al estar en un lugar reducido lleva una vida “sufrida”, explicó la profesional. La especialista del Senasa contó que los elefantes asiáticos tienen un desarrollo psíquico muy importante y son “muy inteligentes” por eso muchos fueron amaestrados para el trabajo.

“Los elefantes africanos tuvieron peor suerte, ellos tienen colmillos, que son marfiles y han sido víctimas de matanzas", indicó y añadió: "Hay muy pocos elefantes en el mundo, comparado con otras épocas. Incluso en este siglo y en el anterior".

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