"La gente utiliza términos despectivos por todo tipo de razones", señaló Josh Smith, investigador asociado de CASM. "Sorprende que la mitad de los mensajes misóginos provenga de mujeres, pero esto nos muestra que no podemos asumir que hay sólo un perfil demográfico difundiendo este abuso, sino que es un problema que debe solucionarse en conjunto", indicó.
"Aunque nos hemos centrado en Twitter, la misoginia está en todas las redes sociales".
A nivel internacional, la firma encontró que 80.000 personas habían sido víctimas de más de 200.000 mensajes agresivos enviados durante el mismo periodo.
Para su investigación, la consultora cuantificó el uso de dos palabras en inglés indicativas de misoginia -slut ("zorra") y whore ("puta")- durante tres semanas. También desarrolló algoritmos para distinguir las veces en que dichas palabras son empleadas de forma agresiva de las veces en las que tienen un tono más coloquial o se usan precisamente para denunciar episodios de misoginia.
La investigación es insumo de una campaña que será lanzada esta semana en Inglaterra para alertar sobre el problema. La idea nació luego de que el periódico The Guardian revelara que ocho de los 10 escritores que más reciben agresiones por internet son mujeres.
"El comportamiento de odio no tiene lugar en Twitter. Es una violación de nuestras condiciones de uso. Además de nuestras políticas de control, como bloquear y silenciar, trabajamos con líderes de la sociedad civil y expertos académicos para entender estos retos", dijo Kira O'Connor, responsable de seguridad de la compañía.
Un fenómeno más allá de las redes
A pesar de estos métodos de prevención, las ofensas hacia las mujeres en redes sociales no son un problema nuevo. En 2014 Dove encontró más de cinco millones de tuits negativos sobre imagen corporal de mujeres. Y de esa cifra, cuatro de cinco tuits fueron hechos por mujeres. Pero el comportamiento misógino intragénero también lo podemos ver en la vida real. La psicóloga Paty Villa sostiene que las inseguridades, la rivalidad entre personas del mismo sexo se generan en la infancia a partir de creencias erróneas sobre cuál es su papel en la sociedad y cómo deben moverse en el mundo.