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"La responsabilidad está más arriba y se lavaron las manos con nosotros"

Abel Ríos es uno de los policías exonerados -el otro es Eduardo Romero- tras la insólita fuga de Luis Aboy dentro de un mueble. Culpa a la cúpula de la fuerza y reclama que le devuelvan su trabajo.

Neuquén > “La exoneración de la fuerza fue una decisión muy extrema basada en una investigación berreta y poco seria”. Así manifestó su indignación el cabo primero Abel Ríos, uno de los penitenciarios que, junto con su compañero Eduardo Romero, cargó el exhibidor de tortas desde el interior de la U11 hasta el flete el día que Luis Aboy se fugó de la Unidad de Detención 11.
Abel Ríos, de 36 años, y Eduardo Romero, de 41, son los dos penitenciarios que exoneraron de la fuerza policial al adjudicarles la entera responsabilidad por la insólita fuga ocurrida en septiembre de 2013.
“Ningún jerárquico pasó a disponibilidad; sólo se nos apuntó a nosotros, los penitenciarios. Acá no se investigó seriamente a nadie. La responsabilidad está más arriba y se lavaron las manos con nosotros”, enfatizó Ríos en diálogo con La Mañana de Neuquén.
Ríos, al igual que su ex compañero, presentó un recurso que está dirigido al jefe de la Policía, Raúl Laserna, para que reconsidere su situación.
“Formo parte de un proyecto penitenciario específico con funciones claramente resocializadoras. Soy policía del Cuerpo Penitenciario, escalafón Tratamiento. No soy el responsable de organizar o proyectar las cuestiones operativas tendientes a abordar la seguridad de un establecimiento carcelario”, reza uno de los argumentos esgrimidos en el escrito presentado con fecha del 10 de marzo.
 
Función
En su relato, Ríos asegura que ese día tenía asignada una función específica como celador a cargo de la recepción de la visita con menores de edad, de los internos del pabellón 9, personas con causas por abuso sexual.
“Ese día no fue nadie con menores al pabellón 9. Entonces cerca del mediodía el oficial Omar Sandoval me comunica que quizás quedaba recargado porque me necesitaban colaborando con el pabellón 2, que estaba conflictivo”, recordó Ríos.
Agregó que “camino al pabellón 2  es cuando me cruzo con Romero, que me pide ayuda para trasladar el mueble desde la guardia interna hacia la externa”.
Ríos aseguró que mientras trasladaban el mueble no notó nada anormal. Cargó el exhibidor hasta el flete y volvió al pabellón 2. Consultó al oficial Sandoval, quien le dijo “te vas de franco”, y a las 16 se fue de la Unidad.
Una hora después, lo llama su compañero y le dice: “se fugó el interno Aboy y dicen que se fue adentro del mueble”. Volvió a las 18 a la Unidad y se quedó ahí por cualquier requerimiento.
“Tengo mis serias dudas de que Aboy estuviera adentro del mueble, salvo que ese día se haya hecho pluma”, explicó Ríos, en referencia al tan cuestionado peso del mueble.

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