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La revelación de un amigo de Diego: "Me dijo me voy con mamá y papá"

Crónica de una muerte anunciada. Un viejo compinche italiano del Diez confesó charlas íntimas en las que notó abatido al ídolo.

Conmovedor. Crónica de una muerte anunciada. La del mejor jugador de la historia, nada menos. Mientras la Justicia investiga las responsabilidades por el fallecimiento de Diego Maradona, los familiares y las personas cercanas al Diez siguen recordándolo. Esta vez le tocó a Stefano Ceci, un viejo amigo italiano con el que compartían afecto y negocios.

"La suya fue una muerte anunciada", dijo Ceci. Y reveló una frase dramática de Maradona: "Me decía 'Tanito, estoy cansado, me voy con mamá y papá'".

Ceci era un hincha napolitano más en los años ochenta, cuando consiguió uno de sus grandes tesoros: una foto con Maradona. Quince años después, golpeó la puerta de la casa de Diego en Cuba, donde se recuperaba, hasta conseguir otro anhelo: entablar una amistad con el argentino.

"Una cosa puedo decir con certeza. Diego se dejó ir. Hace mucho tiempo que estaba cansado de vivir. Estaba deprimido. La cuarentena y todas las restricciones de la pandemia le dieron el golpe final", le contó en las últimas horas al diario La Repubblica, de Roma.

"Pudo haber habido errores y negligencias, pero él lo decía hace al menos un año: 'Tanito, estoy cansado, me voy con mi padre y mi madre. Me queda poco'", reveló Ceci.

Desde aquel reencuentro en Cuba, extendió sus vínculos con el entorno de Maradona. Era la conexión de Diego con varios negocios en Italia y, además, lo acompañó en su aventura como entrenador de Al-Wasl.

Según Ceci, la amistad era estrecha, casi como hermanos: "Yo era el Tanito, su punto de referencia: el hermano menor, que en él fondo Diego nunca tuvo, a quien poder contarle todo. Una persona que se identificaba plenamente con él y que le permitía mostrar sus debilidades y su fragilidad.

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Ceci con su amigo Maradona por el que hizo de todo para tenerlo cerca.

Sobre aquellos años pasados, reconoció: "Juntos nos hemos drogado, hicimos la operación de reducción del estómago, jugamos al fútbol y a las cartas, compartimos incluso la cama para un descanso que el cuerpo nos reclamaba por aquellas noches, como bien sabemos, a lo Maradona. Eran noches de excesos".

Los mismos tatuajes, "la misma voz" y una hija que se llama Mara Dona: identificación total. Hasta un libro, en el que cuenta sus días con el campeón del mundo, "Maradona: el sueño de un chico", editado por la RAI. En la entrevista resume ese lazo: "Después de una detención injusta tuve que completar un formulario. ¿Sabés qué puse? Adicto crónico. Pero no a la cocaína, a Maradona".

"Diego lo había decidido. Si quería algo, no había forma de contradecirlo. Por supuesto, no se le debería haber permitido salir del hospital apenas una semana después de la operación. Pero decirle que no, para los que estaban con él en esos días, probablemente hubiera significado enfadarlo y perder todas las ventajas: Maradona era una máquina de hacer dinero", comentó Ceci.

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