Más del 30% de los empleos en el Reino Unido y hasta el 50% en los Estados Unidos podrían estar en riesgo en los próximos años como consecuencia del fuerte avance de la robótica y la inteligencia artificial (IA), según estudios publicados por una reconocida consultora y por el Banco Mundial. El dato más reciente fue aportado a través de una investigación de PwC y se suma a otros informes que, con distintas cifras, vienen llamando la atención sobre las consecuencias del avance de las nuevas tecnologías en el campo laboral, sobre todo en los países desarrollados. Todos coinciden en que, si bien el proceso de automatización comienza por tareas que requieren menos nivel de educación, la mayoría de los sectores de la economía están potencialmente amenazados.
“En EE.UU. la mitad de los empleos estarán en riesgo. La tecnología está afectando a los mercados laborales en todo el mundo. Máquinas cada vez más inteligentes realizan los trabajos rutinarios”, señaló el jefe del Programa de Crecimiento Inclusivo en Europa Central del Banco Mundial, Christian Bodewig. Y agregó: “Los empleos que se pierden no sólo se limitan a las ocupaciones manuales, sino también a trabajos administrativos bien remunerados, como en los sectores de los seguros y la salud o incluso en las burocracias gubernamentales”.
En el caso británico, “el riesgo parece mayor en sectores como transporte y almacenamiento (56%), manufacturas (46%) y comercio mayorista y minorista (44%)”, precisa la investigación de PwC. Detrás de estos sectores se ubican el administrativo y de servicios (37%); financiero y de seguros (32%); profesional, científico y técnico (26%); construcción (24%); artes y entretenimientos (22%); agricultura, forestación y pesca (19%); salud y trabajo social (17%) y educación (9%). En números concretos, en el Reino Unido peligran más de 10 millones de puestos de trabajo, 2,25 millones de los cuales corresponden al sector del comercio, 1,2 millones al de manufacturas, 1,1 millones al administrativo y alrededor de 950.000 al transporte y almacenamiento.
Pese a la alarma que puedan generar estos datos, para Bodewig el proceso no necesariamente marca “el final del trabajo tal como lo conocemos”, ya que “los avances tecnológicos y la automatización no han conducido necesariamente a una menor demanda de empleo en términos generales”. En la misma línea, el responsable de economía de la consultora PwC, John Hawksworth, consideró que el hecho de que sea posible reemplazar a un trabajador por un robot no significa que sea algo económicamente atractivo de hacer, y que esto dependerá del costo y la productividad relativa de las máquinas en comparación con los robots. “Además, los obstáculos legales y regulatorios, la inercia organizacional y los sistemas heredados harán que el cambio hacia la IA y la robótica sea más lento incluso cuando esto sea factible. Y esto puede no ser algo malo si da a los trabajadores y negocios existentes más tiempo para adaptarse a este nuevo mundo”, sostuvo.
Soluciones de Estado
Un compromiso con la educación
El principal impacto lo sufrirán los trabajadores que no tengan educación secundaria, lo que requiere, según el diagnóstico de PwC, una urgente intervención del Estado en la educación, en el aprendizaje y el emparejamiento de trabajos para asegurar que las ganancias potenciales de este proceso no se concentren en pocas manos. “Los gobiernos deben modernizar la educación y potenciar las habilidades cognitivas y sociales de los futuros integrantes del mercado, en especial los niños socioeconómicamente desfavorecidos”, agregó Christian Bodewig, del Banco Mundial.