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La ruta petrolera, de cuatro carriles de 27,5 kilómetros entre la 51 y 8, es una bendición para Vaca Muerta, pero esconde uno de los males que hoy se lleva la vida de muchos: el alta de velocidad con la que transitan los autos, las camionetas que arrastran lanchas y hasta motocicletas de alta cilindrada.
El pasado 28 de febrero murió un hombre en un accidente de tránsito, en una de las rotondas cercanas a Pluspetrol, a cinco kilómetros del acceso a la ruta 51. Iba en una camioneta con cuatro acompañantes, dos menores. Chocó de lleno contra la rotonda.
¿Cuál es el tema de fondo? Los vehículos casi no frenan en las estrechas rotondas donde hay que descender la velocidad casi a paso de hombre, a pesar de que hay señalización en el camino. Y en una de ellas no hay iluminación.
“La gente se confía y no baja la velocidad, acá hay autos que pasan a más de 180 kilómetros por hora”, dijo un automovilista que viaja en forma permanente por esa ruta hacia Mari Menuco.
Pese a que las muertes no son habituales, el trayecto hasta el cruce con el Dique Chañar es una verdadera autopista de Fórmula Uno, donde los vehículos suelen viajar a más de 170 km/h, incluso superando los 200, en algunas motocicletas de alta cilindrada.
Es que la ruta petrolera es nueva y un verdadero “paño de billar” y una tentación sin controles para los que gustan de la velocidad.
Pero esta adrenalina se termina los domingos por la tarde-noche, cuando cientos de vehículos regresan de la zona de la Villa del lago Mari Menuco y alrededores, con un peligro latente: el de la velocidad y la posibilidad de accidentes y choques en cadena.
Los 27,5 kilómetros de autopista tienen tres rotondas: una ubicada en la zona de Pluspertol, que empalma con la Ruta 67 que tiene 22 kilómetros por la meseta y que es la verdadera ruta petrolera; otra con una distancia de 2,2 kilómetros de la primera rotonda y la última a la altura del cruce con la Ruta 8, a una distancia de 22 kilómetros hacia el oeste de la segunda.
Para los viajeros desprevenidos, las rotondas de la Ruta 51 en el trayecto de cuatro carriles es una verdadera trampa. Tienen que descender casi a cero la velocidad con la que transitan y por la noche circular se vuelve más peligroso.
Hay señalización, pero no hay controles. Y la ruta invita a la velocidad con peligro de muerte.
Un pasado lleno de pozos
La vieja ruta 51 venía buen cuidada hasta el boom de Vaca Muerta. Se usaba como un camino hacia loma La Lata y el lago Mari Menuco. Pero a partir del shale los camiones la destrozaron. Hoy está en buen estado, pero con el peligro de romperse por el peso.
La iluminación, en espera
Sólo en el tramo de una de las rotondas están iluminadas. Por momentos, hay costes y no hay luz. Y todo el trayecto no tiene farolas, sobre todo en puntos específicos de retornos donde los vehículos realizan maniobras más peligrosas. Esto no estuvo contemplado en la duplicación de la calzada.